Una psiquiatra enfurece a Zarzuela: analiza la “rivalidad” entre Leonor y la Infanta Sofía
Está de moda, entre ciertos profesionales de la salud mental o perfilistas psicológicos, analizar a las hijas de los Reyes y eso es algo que ya molesta y mucho en la Casa Real.

La Familia Real, viendo el partido de España y Francia, este martes 14 de julio.
La Princesa Leonor y la Infanta Sofía siempre han proyectado una imagen de complicidad absoluta. Desde niñas han compartido agenda, formación, vacaciones y una naturalidad que ha contribuido a consolidar una de las imágenes familiares más sólidas de la actual Corona. Sin embargo, cada cierto tiempo resurgen análisis que intentan profundizar en la naturaleza de esa relación y que, lejos de despertar entusiasmo en la Casa del Rey, suelen generar un evidente malestar.
El último ejemplo lo publica The Objective, que recoge la reflexión de la psiquiatra Lucía Torres sobre el vínculo entre ambas hermanas. La especialista explica que "puede haber momentos de comparación o rivalidad y, a la vez, una compañía que sostiene", una apreciación formulada desde un punto de vista psicológico y aplicada a la relación entre dos hermanas que, además, han crecido bajo una presión institucional extraordinaria.
Se trata de una valoración perfectamente legítima desde el ámbito profesional, pero en Zarzuela este tipo de interpretaciones nunca terminan de convencer. Según ha podido constatar ESdiario, en la Casa del Rey consideran inapropiado que se elaboren análisis psicológicos o personales sobre la relación entre Leonor y Sofía a partir de sus apariciones públicas, al entender que se trata de especulaciones que carecen de un conocimiento directo de la intimidad familiar y que pueden alimentar lecturas alejadas de la realidad.
No es una posición nueva. Desde hace años, uno de los principales objetivos de Felipe VI y la Reina Letizia ha sido proteger al máximo el ámbito privado de sus hijas, especialmente en todo aquello que afecta a su personalidad, a su desarrollo emocional o a la relación que mantienen entre ellas. La estrategia de Zarzuela siempre ha consistido en mostrar a la heredera y a la Infanta en su dimensión institucional, evitando que se construyan relatos sobre cuestiones que pertenecen exclusivamente a la esfera familiar.
Quizá por eso, cualquier comentario que plantee la existencia de posibles rivalidades, comparaciones o equilibrios emocionales entre las dos hermanas suele recibirse con incomodidad. No porque resulte extraño que dos hermanas puedan experimentar situaciones similares a las de cualquier otra familia —algo que la propia especialista apunta de forma general—, sino porque desde la Casa del Rey consideran que trasladar ese tipo de análisis a dos jóvenes cuya vida está sometida a un escrutinio permanente acaba generando interpretaciones difíciles de sostener con hechos objetivos.
La realidad es que las imágenes públicas ofrecidas hasta ahora muestran una relación de enorme cercanía. Leonor y Sofía han aparecido durante años compartiendo protagonismo con absoluta naturalidad, apoyándose mutuamente en los momentos más relevantes de sus respectivas vidas y adaptándose con aparente normalidad al distinto papel institucional que la Constitución reserva a cada una de ellas.
Esa diferencia de funciones nunca ha impedido que ambas proyecten una imagen de unidad que Zarzuela considera uno de los principales activos de la institución. Mientras Leonor se prepara para asumir algún día la Jefatura del Estado y Sofía construye un camino propio con una agenda cada vez más definida, la Casa del Rey procura que ninguna de las dos quede atrapada en etiquetas o interpretaciones que trasciendan lo estrictamente institucional.
Por eso, más allá del interés que puedan despertar los análisis psicológicos sobre su relación, en Palacio prefieren mantenerse al margen de cualquier debate que intente explicar cómo viven ambas su condición de hermanas o cómo gestionan el diferente destino que les ha reservado la Corona. Entienden que ese terreno pertenece exclusivamente a su vida privada y que convertirlo en objeto de análisis público no contribuye ni a proteger a las dos jóvenes ni a preservar la normalidad con la que siempre han intentado educarlas.
Chismógrafo
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