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Así es Alella, el pueblo donde nació Marc Cucurella: viñedos, gastronomía y un rincón único a solo 20 minutos de Barcelona

El fichaje de Marc Cucurella por el Real Madrid vuelve a poner el foco sobre Alella, el municipio catalán donde dio sus primeras patadas a un balón y que hoy es uno de los destinos con más encanto del Maresme.

Marc Cucurella.

Marc Cucurella.europa press

David González
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El nombre de Marc Cucurella vuelve a ocupar titulares tras iniciar una nueva etapa en su carrera con su fichaje por el Real Madrid. Sin embargo, mucho antes de triunfar en la Premier League y convertirse en uno de los laterales más cotizados del fútbol europeo, el internacional español creció en Alella, un municipio de unos 10.000 habitantes situado a apenas veinte minutos de Barcelona que ha sabido conservar su esencia entre viñedos, tradición y tranquilidad.

Alella es mucho más que el pueblo natal de Cucurella. Ubicado en la comarca del Maresme y a tan solo dos kilómetros del Mediterráneo, este enclave se ha convertido en uno de los destinos más atractivos para quienes buscan combinar naturaleza, patrimonio, gastronomía y enoturismo sin alejarse demasiado de la capital catalana.

Fue en las calles de Alella donde Marc Cucurella comenzó a dar sus primeras patadas a un balón antes de iniciar el camino que lo llevaría a La Masia. Durante su infancia recorría a diario los cerca de 18 kilómetros que separan el municipio de Barcelona para entrenarse en la cantera azulgrana.

El propio futbolista ha recordado en distintas entrevistas aquellos desplazamientos junto a su abuelo, un gran aficionado del FC Barcelona. "Mi familia siempre ha sido del Barça e iba al estadio con mi abuelo", explicó en una ocasión.

Antes de incorporarse al Barça, pasó por las categorías inferiores del Espanyol y posteriormente defendió las camisetas del Barça B, Eibar, Getafe, Brighton y Chelsea. Con el conjunto londinense conquistó la Conference League y el Mundial de Clubes, además de proclamarse campeón de la Eurocopa 2024 con la selección española.

Pese a su trayectoria internacional, Alella continúa siendo el lugar al que regresa siempre que puede junto a su pareja, Claudia Rodríguez, y sus tres hijos. El futbolista también ha explicado en varias ocasiones que uno de los aspectos que más valora es poder ofrecer estabilidad a su familia, especialmente tras compartir públicamente el diagnóstico de autismo de su hijo mayor, Mateo.

Un pueblo con más de dos mil años de historia ligada al vino

Si hay algo que define a Alella, además de haber visto crecer a Marc Cucurella, es su estrecha relación con el vino. El municipio da nombre a la Denominación de Origen Alella, considerada una de las más antiguas de España y también la más pequeña de Cataluña.

Vista de Alella.

Vista de Alella.Redes

Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando el vino conocido como lauretanum se exportaba desde la antigua Laietania a diferentes puntos del Imperio romano. Buena parte de esa historia puede conocerse en el Centro Enoturístico y Arqueológico de Vallmora, situado en el vecino municipio de Teià, donde todavía se conservan los restos de una antigua bodega romana que permaneció en funcionamiento durante aproximadamente seis siglos.

Hoy los viñedos continúan dibujando el paisaje de Alella. Las terrazas cultivadas descienden suavemente hacia el Mediterráneo sobre los característicos terrenos de sauló, un granito descompuesto que aporta una marcada mineralidad a los vinos blancos elaborados en la zona.

Los viñedos de Alella.

Los viñedos de Alella.Ayuntamiento de Alella.

La variedad más representativa de la denominación es la Pansa Blanca (Xarel·lo), con la que se producen algunos de los vinos más prestigiosos de Cataluña. En la actualidad, la DO Alella reúne nueve bodegas en activo, entre las que destacan Alta Alella, referente en viticultura ecológica; Bouquet d'Alella, especializada en experiencias de enoturismo; y Alella Vinícola, conocida también como la Bodega Modernista, diseñada en 1906 por el arquitecto Jeroni Martorell.

El casco antiguo de Alella conserva buena parte de su encanto alrededor de la iglesia de Sant Feliu, cuyo campanario tiene origen románico.

Entre los documentos más curiosos que custodia el archivo parroquial figura un boceto firmado por Antoni Gaudí en 1883 para una capilla que nunca llegó a construirse, ya que poco después el arquitecto concentró todos sus esfuerzos en la Sagrada Família.

A pocos minutos del centro aparecen antiguas masías, senderos rodeados de viñedos y rutas que atraviesan el Parque Natural de la Serralada de Marina, desde donde se obtienen algunas de las mejores panorámicas del Mediterráneo y de la costa del Maresme.

La cultura del vino también marca la gastronomía local. Los restaurantes del municipio apuestan por una cocina de proximidad que combina productos del mar y de la huerta con recetas tradicionales catalanas.

Entre las especialidades más representativas destacan los arroces, el pescado y el marisco, el suquet de peix, la butifarra a la brasa, las fresas del Maresme y las populares calçotadas, platos que encuentran en los vinos de la DO Alella un maridaje perfecto.

Finca del Gobernador en Alella.

Finca del Gobernador en Alella.Redes

La oferta gastronómica se completa con pequeños comercios especializados en productos artesanos, aceites, embutidos y vinos elaborados en el propio territorio, reforzando el carácter auténtico del municipio.

Su cercanía a Barcelona convierte a Alella en un destino ideal para una escapada de un día, aunque sus numerosos atractivos invitan a prolongar la visita.

Entre los planes más recomendables figuran recorrer la Ruta del Vino de la DO Alella y visitar sus bodegas, conocer el yacimiento romano de Vallmora, pasear por el casco histórico y la iglesia de Sant Feliu, caminar entre viñedos con vistas al Mediterráneo o acercarse a las playas de El Masnou, situadas a apenas dos kilómetros.

Mirador en Alella.

Mirador en Alella.Visit Alella.

Quienes visiten el municipio en septiembre podrán disfrutar además de la tradicional Festa de la Verema, una celebración dedicada a la vendimia que reúne catas de vino, conciertos, gastronomía y numerosas actividades relacionadas con la cultura vitivinícola.

Todo ello convierte a Alella en mucho más que el pueblo donde nació Marc Cucurella. Rodeado de viñedos con más de dos mil años de historia, bodegas de prestigio, patrimonio histórico y una excelente oferta gastronómica, este rincón del Maresme mantiene un carácter único que sigue conquistando tanto a quienes lo visitan por primera vez como al propio futbolista, que siempre encuentra motivos para regresar a casa.

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