Saltan por primera vez las alarmas por un tema personal de Pablo Urdangarin
El joven ha vuelto al trabajo, iniciada la temporada con su equipo, y se ha mostrado apasionado con su novia, pero hay un “pero”...

Pablo Urdangarín celebrando su victoria con Johanna Zott.
Pablo Urdangarin ha comenzado una nueva temporada deportiva con el Fraikin BM Granollers y lo ha hecho con una ausencia que no ha pasado inadvertida. El jugador ha regresado a la competición después de unas vacaciones especialmente familiares, pero esta vez ha tenido que afrontar el primer compromiso oficial del curso sin el respaldo presencial de ninguno de los suyos. Ni su madre, la Infanta Cristina, ni su padre, Iñaki Urdangarin, ni sus hermanos estuvieron en las gradas.
El contraste resulta especialmente llamativo. Durante el verano, Pablo ha vuelto a demostrar la excelente relación que mantiene con sus padres y con sus hermanos. Sus vacaciones se repartieron entre Mallorca, donde coincidió con la Reina Sofía y otros miembros de la Familia Real, y Bidart, donde disfrutó de unos días junto a Iñaki y el resto de la familia Urdangarin. Todo hacía pensar que, al comenzar una temporada especialmente importante para él, alguno de ellos estaría a su lado.
No fue así. Y la ausencia ha sorprendido e incluso ha generado cierta preocupación en el entorno del jugador. Es la primera vez que Pablo afronta el inicio de una temporada oficial sin la presencia de algún miembro de su familia. Hasta ahora, siempre había contado con el apoyo de sus padres o de alguno de sus hermanos en momentos especialmente señalados de su trayectoria deportiva.
El regreso se produjo con motivo del XXXVI Torneo Ciudad de Granollers, en el que el equipo catalán se enfrentó al Wacker Thun. El Granollers terminó imponiéndose por 34-31 y Pablo volvió a demostrar que afronta el nuevo curso en plena forma, participando de manera destacada y confirmándose nuevamente como uno de los jugadores importantes del conjunto.
Pero la noticia estaba tanto en la pista como en la grada. Porque mientras Pablo respondía sobre el parqué, las personas que habitualmente forman parte de su particular 'equipo' familiar no aparecieron. Cristina no estaba. Iñaki tampoco. Tampoco Juan, Miguel o Irene Urdangarin.
La única persona que ejerció de apoyo incondicional fue su novia, Johanna Zott. La joven estudiante de Medicina se ha convertido en una presencia habitual en los momentos importantes de la carrera deportiva de Pablo y volvió a demostrar que es, probablemente, su mayor fan.
Tras la victoria, ambos protagonizaron algunas de las imágenes más cariñosas de la jornada. Abrazos, sonrisas, besos y gestos de complicidad confirmaron que la relación entre Pablo y Johanna, después de tres años, atraviesa un momento especialmente dulce. La pareja abandonó finalmente el pabellón de la mano, sin ocultar la felicidad por el triunfo del Granollers.
Pero el cariño de Johanna no termina de explicar la llamativa fotografía familiar que dejó este primer partido. Pablo está acostumbrado a sentir el respaldo de los Urdangarin en su carrera deportiva, especialmente en los momentos en los que comienza una nueva etapa. Por eso, que ninguno de ellos haya podido o querido desplazarse ha llamado especialmente la atención.
No conviene convertir una ausencia en un problema familiar cuando puede haber muchas razones detrás. Los compromisos profesionales, los desplazamientos y las vacaciones de cada uno hacen perfectamente posible que simplemente no hayan podido acudir. Pero tampoco puede ignorarse que la estampa es poco habitual y que rompe con una tradición que se había repetido durante los últimos años.
Pablo, en cualquier caso, parece haberlo afrontado con absoluta normalidad. Su respuesta estuvo donde debía estar: en la pista. El jugador ha comenzado la temporada con ambición y con la tranquilidad de quien sabe que su familia, aunque no estuviera físicamente en el pabellón, sigue muy pendiente de su evolución.
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David Lozano