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La vida real de las hijas de Zapatero: élite, líos de escoltas y patrimonio millonario

Laura y Alba Rodríguez Espinosa han mantenido durante años un perfil discreto, pero sus negocios, propiedades y ahora su imputación penal vuelven a situarlas en el foco

Laura y Alba Rodríguez Espinosa, saliendo de su oficina en Madrid en mayo.

Laura y Alba Rodríguez Espinosa, saliendo de su oficina en Madrid en mayo.GTRES

David Lozano
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Durante años, Laura y Alba Rodríguez Espinosa consiguieron mantenerse alejadas de la exposición pública que acompañó a su padre durante sus dos legislaturas en La Moncloa. Sin embargo, sus nombres vuelven a aparecer ahora vinculados a sus propiedades, a la evolución de su empresa y a una historia familiar que comenzó a despertar interés cuando todavía eran adolescentes.

Nacidas en 1993 y 1995, Laura y Alba tienen actualmente 33 y 31 años. Su infancia estuvo marcada, inevitablemente, por la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la Presidencia del Gobierno en 2004. Aquello tuvo incluso consecuencias en su vida escolar. Las dos comenzaron estudiando en el colegio San Miguel de Las Rozas y posteriormente pasaron al centro bilingüe Asunción Rincón, en Chamberí. Pero la presencia permanente de los escoltas terminó generando problemas de tráfico en los desplazamientos, según Vozpópuli, lo que llevó a Zapatero y Sonsoles Espinosa a cambiar nuevamente a sus hijas de centro y trasladarlas a un instituto situado en la zona de Ciudad Universitaria.

Precisamente esta es una de las cuestiones que recupera ahora Vozpópuli, en una información en la que repasa la trayectoria personal y profesional de Laura y Alba, además de sus adquisiciones inmobiliarias.

Tras finalizar sus estudios, ambas siguieron caminos relacionados con la comunicación y el mundo audiovisual. Laura comenzó en 2011 una formación como Técnico Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales en la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido, después de haberse planteado incluso estudiar Filosofía. Más tarde pasó por el grupo Kapital, Real Madrid TV y la agencia Noho Comunicación. En 2019 dio el paso de crear, junto a un socio, su propia agencia de publicidad y relaciones públicas: What The Fav.

Alba siguió inicialmente una trayectoria diferente. Probó suerte como actriz y youtuber, aunque terminó eliminando los vídeos de sus castings por los comentarios que recibía. También trabajó como fotógrafa y participó en distintos proyectos audiovisuales. En 2021 intervino en la película Lú Belmonte, encargándose del montaje y la edición.

En 2023 se incorporó al proyecto empresarial de su hermana como administradora solidaria y CEO. What The Fav se presenta como una agencia especializada en e-sports, creatividad y contenidos multimedia. La compañía, que cuenta con alrededor de seis empleados fijos, facturó cerca de medio millón de euros en 2024 y también ha comenzado a trabajar fuera de España, con negocios en Venezuela.

Pero si algo ha vuelto a colocar a Laura y Alba en el foco son sus propiedades. Alba adquirió el pasado agosto una vivienda de dos dormitorios y terraza en Valdezarza, valorada en unos 300.000 euros, para la que habría solicitado una hipoteca de 240.000 euros a 30 años con el Banco Santander.

Su hermana Laura se adelantó en la misma zona. A comienzos de 2024 compró un piso de dos habitaciones situado junto al parque Dehesa de la Villa, también valorado en torno a 300.000 euros, financiando la operación mediante una hipoteca de 184.000 euros a 30 años. El barrio, además, se encuentra muy próximo al chalet que sus padres adquirieron en Puerta de Hierro en 2024.

La otra gran historia que acompaña a las hijas de Zapatero es la fotografía de 2009 junto a sus padres y Barack Obama en Nueva York. Laura tenía entonces 16 años y Alba 14. La Casa Blanca difundió la imagen, que posteriormente fue retirada a petición del Gobierno español, aunque para entonces ya se había reproducido ampliamente. Sus vestidos negros y botas militares generaron además una enorme expectación mediática.

Desde entonces, ambas han optado por una vida mucho más discreta. Ahora, sus negocios y sus decisiones patrimoniales han vuelto a despertar el interés por dos mujeres que crecieron bajo una de las mayores exposiciones públicas que puede soportar una familia presidencial.

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