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Visita secreta fuera de agenda de la Emérita a Amancio Ortega que revienta a la izquierda

La Reina Sofía ha visitado por sorpresa la sede de Inditex en Arteixo, un gesto de reconocimiento que contrasta con las duras críticas que el fundador de Zara recibe de Podemos y Sumar

Doña Sofía, en una imagen reciente.

Doña Sofía, en una imagen reciente.Europa Press

David Lozano
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La Reina Sofía ha vuelto a hacerlo. Diez años después de su primera visita privada a la sede de Inditex en Arteixo, la Emérita ha regresado este martes al corazón del imperio textil creado por Amancio Ortega. Una visita sorpresa, fuera de agenda y con un fuerte dispositivo de seguridad que, aunque tiene carácter privado, contiene un mensaje difícil de ignorar: el reconocimiento de una de las empresas españolas más importantes del mundo y del empresario que levantó desde Galicia uno de los mayores grupos de distribución de moda del planeta.

Doña Sofía llegó por sorpresa a las instalaciones del polígono de Sabón, donde trabajan alrededor de 5.000 empleados, recorrió distintos departamentos y saludó a trabajadores de la compañía. La visita no figuraba en su agenda oficial y desde Inditex han confirmado que se trató de un desplazamiento privado. No es, además, una novedad absoluta: el 4 de octubre de 2016, prácticamente diez años antes, la madre de Felipe VI ya había recorrido las instalaciones en circunstancias similares, aunque aquella visita no trascendió entonces.

El gesto cobra una dimensión especial por quién está detrás de la compañía. Inditex es el gran legado empresarial de Amancio Ortega, un empresario que durante años ha provocado una auténtica división ideológica en España. Y si existe un sector político especialmente crítico con él, ese es precisamente el que orbita alrededor de Podemos y de Sumar, que ha convertido en numerosas ocasiones al fundador de Inditex en uno de sus objetivos preferidos.

Basta recordar el enfrentamiento de 2019, cuando dirigentes de Podemos como Pablo Iglesias, Pablo Echenique o Isabel Serra cargaron duramente contra las donaciones de Ortega a la sanidad pública. Iglesias llegó a cuestionar que la sanidad pudiera depender de las "limosnas" de un multimillonario, mientras Serra reclamaba que los servicios públicos se financiaran mediante impuestos y acusaba a Inditex de eludir impuestos.

La polémica llegó a tal punto que las donaciones de Ortega se convirtieron en uno de los grandes debates políticos de aquella campaña electoral. El empresario, lejos de retirar sus planes filantrópicos, mantuvo su estrategia de colaboración con las administraciones públicas. Sus aportaciones sanitarias habían permitido adquirir cientos de equipos oncológicos para hospitales públicos de distintas comunidades autónomas.

Por eso, la imagen de la Reina Sofía recorriendo ahora las instalaciones de Inditex tiene inevitablemente una lectura política aunque el desplazamiento sea privado y no exista ningún pronunciamiento político de la Emérita. Doña Sofía no ha acudido a un acto institucional de la compañía ni ha realizado una defensa pública de su fundador. Pero sí ha querido conocer de primera mano el funcionamiento de una empresa española de dimensión internacional, saludar a sus trabajadores y regresar a unas instalaciones que ya conocía.

Y ese gesto, precisamente por su naturalidad, puede resultar especialmente incómodo para quienes durante años han utilizado a Ortega como símbolo de aquello contra lo que combaten. La izquierda ha sido especialmente beligerante con el empresario gallego, sus donaciones y el modelo empresarial de Inditex. Que una figura de la relevancia de la Reina Sofía se interese personalmente por la compañía y vuelva a visitar su sede central ofrece, como mínimo, una imagen diametralmente opuesta a esa demonización.

No es tampoco la primera vez que la Familia Real se acerca a Inditex. En 2008, los entonces Príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, visitaron el complejo de Arteixo, donde conocieron distintas áreas de la compañía y saludaron a sus empleados.

La sede de Sabón se ha convertido, además, en una parada habitual para grandes nombres de la moda, la cultura y el espectáculo. Por allí han pasado Anna Wintour, Richard Gere, John Galliano, Rosalía, Matt Damon o Fernando Alonso, entre otros.

Pero esta vez el visitante tiene un significado diferente. Es la Reina Sofía, que diez años después ha querido regresar al lugar donde nació y creció empresarialmente el imperio de Amancio Ortega.

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