Filtran la mercancía prohibida de las maletas en las visitas al Emérito
Los amigos de Don Juan Carlos le llevan desde España productos de alta calidad, un manjar sometido a fuertes restricciones en Emiratos Árabes. Es "la cadena secreta de abastecimiento".

El Rey Juan Carlos, en una de sus visitas a España.
Ni los jeques, ni los lujos de Abu Dabi, ni una residencia con vistas al mar consiguen sustituirle uno de los grandes placeres de su vida española. El Rey Juan Carlos tiene una debilidad que sus amigos conocen perfectamente y que, a miles de kilómetros de la península, se convierte en una pequeña operación logística: el jamón ibérico. No hablamos de cualquier loncha envasada del supermercado, sino de sobres preparados especialmente, cortados a cuchillo y transportados desde España en las maletas de quienes viajan a visitarlo.
La estampa tiene algo de anécdota propia de una película: un antiguo jefe del Estado que recibe en su residencia emiratí un regalo gastronómico que en España se encuentra en cualquier charcutería especializada, pero que allí está sujeto a importantes restricciones. El jamón se convierte así en una suerte de "mercancía prohibida" para el circuito privado de amistades del Emérito, que busca hacerle más llevadera su estancia lejos de casa.
La historia la cuenta Vanity Fair que reconstruye la particular cadena de abastecimiento de don Juan Carlos. Según la revista, varias personas de su entorno han explicado cómo llevan los sobres de ibérico en sus viajes a Abu Dabi y cómo, gracias al trato preferente del que disfrutan las visitas del Emérito, el producto termina llegando a su mesa. Una operación discreta que, según los testimonios recogidos, se mantiene al margen de cualquier suministro oficial de la Embajada española.
Un capricho prohibido
Emiratos Árabes Unidos es un país musulmán en el que el consumo y la comercialización de carne de cerdo están sometidos a restricciones específicas. La sharía prohíbe su consumo a los musulmanes, aunque en el país existen establecimientos autorizados que venden productos porcinos a determinados consumidores. La importación de alimentos de esta naturaleza también está regulada y puede requerir autorizaciones sanitarias.
En ese contexto, el jamón que viaja para don Juan Carlos no es un simple souvenir gastronómico. Sus amigos aprovechan los desplazamientos en aviación privada para llevarle sobres envasados al vacío. El trayecto desde Madrid hasta Abu Dabi ronda las siete horas y los 5.700 kilómetros, pero la distancia no parece ser el mayor inconveniente.
El reportaje asegura que los controles en el aeropuerto ejecutivo de Al Bateen son rápidos y poco exhaustivos para quienes llegan a visitar al Emérito. Los protagonistas atribuyen esa facilidad al trato privilegiado que reciben por su relación con don Juan Carlos y a la hospitalidad que el dirigente emiratí Mohamed bin Zayed dispensa al antiguo monarca español. No se trata, según la información publicada, de un dispositivo organizado por las autoridades españolas, sino de una iniciativa privada de sus amistades.
Introducir alimentos porcinos sin la autorización exigida puede acarrear sanciones importantes. Por eso conviene distinguir entre el transporte de un producto por un particular y su importación o comercialización sin licencia: la normativa emiratí contempla restricciones y castigos, pero no significa que cualquier viajero que lleve jamón vaya automáticamente a ser detenido.
La cuestión va más allá de la gastronomía. Don Juan Carlos reside en Emiratos desde agosto de 2020, después de anunciar su salida de España en una carta dirigida a Felipe VI. Desde entonces, las visitas de sus amigos y familiares se han convertido en una de las principales formas de mantener el contacto con su país.
Laurence Debray, escritora que colaboró con el Emérito en la elaboración de sus memorias y pasó largas temporadas junto a él en Abu Dabi, el jamón representa una forma muy española de expresar generosidad y cordialidad. "Él lleva España dentro, pero necesita estar rodeado de España", afirma en la entrevista.
Entre las personas que viajan para verlo figuran amigos de larga trayectoria, empresarios, antiguos colaboradores y familiares, incluidas las infantas Elena y Cristina. Sus visitas le llevan conversación, noticias y regalos, además de una compañía que ayuda a romper la monotonía de su vida lejos de la Zarzuela.
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