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José Pablo López

Pedro Sánchez prepara una gran purga y despidos masivos en RNE

El brazo ejecutor del presidente del Gobierno en RTVE, José Pablo López, reconoce que los cambios en la radio pública, previsiblemente en septiembre, “serán difíciles de afrontar”

Entrevista a Pedro Sánchez en RNE.

RNE
06/11/2019

Entrevista a Pedro Sánchez en RNE. RNE 06/11/2019RNE

David Lozano
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Ni los guionistas más retorcidos del esperpento político podrían haberlo planeado mejor: justo cuando José Pablo López, presidente de RTVE, tomaba la palabra en el Congreso, la Sala Clara Campoamor se quedaba literalmente a oscuras. Un apagón eléctrico histórico dejaba sin luz a los diputados y a la propia cúpula de la radiotelevisión pública, en una imagen tan simbólica como reveladora del momento que atraviesa el ente.

Pero quien verdaderamente hablaba este lunes negro para España, y para los profesionales de la radio pública, no era el presidente de RTVE sino el del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha asaltado literalmente la radio y televisión pública… 

Una vez recuperada la corriente, López retomó su intervención ante la Comisión de Control parlamentaria, tratando de defender una gestión que cada vez levanta más sospechas entre los propios trabajadores de la casa. Y es que ESdiario ha podido saber, por fuentes internas de RNE, que lo que se avecina en la radio pública para este próximo septiembre no es una simple reestructuración técnica o de programación: es una purga ideológica en toda regla. Una intervención que ha quedado 'tapada', pese a la gravedad de lo anunciado, por la actualidad del intolerable apagón del lunes.

El presidente de RTVE reconoció que Radio Nacional de España atraviesa un momento “difícil de afrontar”, tras el varapalo que supuso el último EGM, que confirmó que RAC1 ha superado a la radio pública. Ya no es la segunda emisora nacional. Ni siquiera la tercera. Y eso, en un medio históricamente vinculado al prestigio institucional del Estado, suena a decadencia premeditada.

López lo achacó a múltiples factores: rotación de programas y presentadores, desinversión tecnológica, pérdida de personal derivado a otras áreas, y sobre todo, la supresión durante años de una figura que marcase el rumbo. Pero lo que no dijo es que ese rumbo lo marcará ahora, con mano de hierro, un equipo con conexiones directas con La Moncloa.

No hay que rascar mucho para encontrar la conexión. José Pablo López no es un perfil técnico cualquiera. Su ascenso ha estado jalonado por decisiones políticas y apadrinamientos en el ala mediática del sanchismo. Su llegada a RTVE vino precedida de su paso por Telemadrid, donde ya dejó huella con un sesgo informativo que no pasó desapercibido. Ahora, en su nuevo feudo, el guion parece repetirse: refuerzos ideológicos como Jesús Cintora en La 2 o Javier Ruiz en Mañaneros -ambos vinculados al ala editorial más próxima al Gobierno- confirman el viraje en la línea editorial de la casa.

Y eso pese a las críticas directas lanzadas desde la oposición. El diputado de Vox, Manuel Mariscal Zavala, fue al grano al denunciar la contratación de “los comunicadores más sectarios y manipuladores del país”. Pero López no se achantó: “Vamos a seguir combatiendo los bulos, aunque no les gusten los nombres que elegimos”, replicó con firmeza.

Eso sí, no todo son palabras grandilocuentes. José Pablo López también deslizó que los cambios que vienen en la programación de RNE y en el conjunto del ente tienen una razón de peso: la sostenibilidad económica. Pero dentro de la radio pública nadie se engaña. Las fuentes consultadas por ESdiario aseguran que no se trata solo de recortes o ajustes: lo que se está cocinando en los despachos de Torrespaña es una limpieza ideológica, un "nuevo orden" que se llevará por delante a voces incómodas y profesionales independientes.

Entre tanto, López saca pecho con los datos de audiencia de La 1, que según él, ha anotado este mes de abril un 10,5%, su mejor registro en once años. Lo que no dice es que ha sido superado por Antena 3, y que esa subida se debe únicamente a los partidos de la Copa del Rey de fútbol. Mientras la televisión pública se puebla de rostros afines, la radio se desploma y la credibilidad institucional de RTVE se disuelve. Y todo, bajo el telón de fondo de un apagón que fue más que eléctrico: fue político y mediático.

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