La directiva de TVE que se avergüenza públicamente de Pedro Sánchez incendia Moncloa

El gesto no ha pasado desapercibido en el sector audiovisual: María Eizaguirre, omnipresente en cada acto de RTVE, evitó posar con el presidente del Gobierno. ¿Se avecina un cese?

Pedro Sánchez, en el encuentro con Melody en Moncloa.Europa Press

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No hay gesto sin mensaje, y en la Moncloa lo saben bien. La ausencia de María Eizaguirre en la ya famosa fotografía con Pedro Sánchez y Melody tras su visita institucional ha desatado una auténtica tormenta de rumores en el ecosistema audiovisual. Una escena en apariencia menor –una simple foto oficial tras un acto de cortesía con la representante de Eurovisión– se ha convertido en la comidilla del sector, alimentando sospechas sobre una crisis interna en RTVE que podría tener consecuencias inminentes.

En esa imagen estaban todos los que se esperaban… menos ella. José Pablo López, presidente del ente; Sergio Calderón, director de TVE; y hasta el representante de Melody. Pero ni rastro de María Eizaguirre, jefa de Comunicación y Marketing Corporativo de RTVE y rostro omnipresente en prácticamente cada evento, photocall o estreno de la cadena pública en los últimos años. ¿Por qué no estaba?

Porque si algo ha caracterizado a Eizaguirre durante su etapa es su ubicuidad. Benidorm Fest, Eurovisión en Ámsterdam o en Londres, la presentación de Chanel, los bailes de Blanca Paloma, los ensayos de Megara o la alfombra roja de La Promesa… Da igual el acto, ella siempre está. Siempre ha estado. Hasta ahora. Esta vez, no.

La lectura inmediata que muchos hacen en Prado del Rey, tal y como ha podido comprobar ESdiario, y más allá es que esta ausencia no ha sido casual. Hay quienes ya la califican como un feo deliberado al presidente del Gobierno. En el seno de RTVE, la frase que circula entre mandos intermedios y directivos es rotunda: "Algo se ha roto". Y en La Moncloa no ha pasado desapercibido.

Eizaguirre es una superviviente nata. Editora de Informativos en la época de Alfredo Urdaci -sí, el de “ce ce o o”-, ha sabido navegar gobiernos y etapas, virajes ideológicos y purgas profesionales. Nadie entiende mejor que ella el valor de una imagen, la importancia de aparecer y de no hacerlo. Por eso, su "no posado" ha levantado más de una ceja. Que justo esta vez optara por quedarse al margen no parece fruto de una decisión logística, sino de un mensaje dirigido. Y si lo era, ha sido recibido con claridad cristalina.

Las especulaciones apuntan a que este gesto ha tensado aún más la ya delicada situación interna de RTVE, marcada por los recientes batacazos de audiencia (como el descalabro millonario de La Familia de la tele o el hundimiento total de David Broncano con su apuesta por La Revuelta), el cuestionamiento creciente a la dirección de José Pablo López y la sombra constante de ceses y remodelaciones. La idea de que María Eizaguirre podría ser cesada en las próximas semanas ya no suena descabellada, tal y como han afirmado a ESdiario fuentes del sector audiovisual.

En el fondo, lo que deja al descubierto esta pequeña gran polémica es la fragilidad del equilibrio político-mediático en la corporación pública. Porque en RTVE, cada movimiento, cada foto, cada omisión, es una señal que se mide, se interpreta y se archiva. Y esta omisión ha sido tan visible, tan comentada, que ya forma parte del relato.

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Tal vez Eizaguirre simplemente no quiso posar. Tal vez fue una casualidad. Tal vez. Pero en esta casa, nadie cree en las casualidades. ¿Y en la Moncloa? Menos aún. ¿Está Eizaguirre en la cuerda floja? Puede que ya ni quede cuerda.