A Broncano le falla la cortina de humo y pierde adeptos a cientos de miles

La Revuelta, como ocurre desde que arrancara la temporada, pierde televidentes mes tras mes pero lo ocurrido este mayo ya dispara las alarmas en La Moncloa y en TVE

David Broncano, el pasado 14 de enero en Madrod.GTRES

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Lo de David Broncano y La Revuelta ya no es solo un fracaso televisivo: es un problema institucional. El intento de Televisión Española por rejuvenecerse con un fichaje estrella ha terminado por convertirse en un costoso error financiado, además, con dinero público. En Moncloa lo saben. En RTVE lo sufren. Y en el prime time, las audiencias lo certifican con una contundencia que no admite debate.

Ni las polémicas calculadas —más o menos improvisadas— ni la artillería mediática de sus afines políticos están logrando lo que parecía sencillo: mantener a flote un late night con el rostro más influyente entre el público joven. Porque eso es lo que se vendió. Pero los datos no engañan: La Revuelta se desploma mes tras mes, con un 11,2% en mayo, su peor dato desde su estreno. Una caída constante que ya ni los ministros del Gobierno pueden frenar con sus campañas de “visionado patriótico” en redes sociales.

Contrato de oro que pesa como el plomo

El escándalo de Broncano no está solo en el share, sino en el presupuesto. RTVE firmó con él un contrato estimado en 28 millones de euros por dos temporadas, con un coste medio por programa de más de 220.000 euros, condiciones privilegiadas, libertad absoluta de producción, y reparto de beneficios publicitarios. Un “trato blindado” que ni Andreu Buenafuente, ni José Mota ni ningún rostro clásico de La 1 llegó a soñar.

En los pasillos de Prado del Rey hay quien lo define como un “chantaje de lujo”. Y todo, para alimentar una fórmula que ha demostrado ser tan cara como ineficaz. El público no responde. La crítica lo ignora. Y ni siquiera la polémica constante parece surtir efecto.

Polémicas estratégicas 'cortina de humo'

Broncano ha apostado por una estrategia clara: ruido para tapar el silencio de los audímetros. Y en ese campo se mueve como pez en el agua. Su guerra con Pablo Motos es ya parte del folclore mediático reciente. Pero conviene recordar el origen real de esa confrontación: Broncano difundió un bulo en La Resistencia, asegurando que Motos le había robado el invitado, el campeón del mundo de MotoGP Jorge Martín. Tal y como contaba ESdiario, Motos desmontó públicamente la acusación, aportando pruebas y dejando en evidencia a Broncano, que ni rectificó ni pidió disculpas. Una cortina de humo mal planchada.

Después llegaron más incendios. Como las bromas de mal gusto de Grison, su músico y escudero, sobre la Policía Nacional. El revuelo fue tal que asociaciones policiales tuvieron que salir a denunciarlo públicamente.

Tampoco ayudó su reciente desencuentro con Melody, la cantante, que se sintió humillada tras declaraciones de Broncano en las que trivializó su carrera y la trató con condescendencia tras su participación en Eurovisión. El revuelo fue inmediato y la artista respondió en rueda de prensa. Otro capítulo que sumó polémica pero no audiencia.

Y no faltan otros casos: sus bromas con la religión, las críticas veladas a la derecha política y su uso de las redes para lanzar mensajes que provocan. Todo suma a una sensación creciente de agotamiento.

La apuesta por Broncano fue, en buena parte, personal. José Pablo López, presidente de RTVE, lo defendió con vehemencia. Desde Moncloa, se leyó el fichaje como una jugada estratégica para competir con El Hormiguero y acercarse al voto joven. No solo eso: varios ministros y políticos de izquierdas se volcaron públicamente en redes sociales animando a ver La Revuelta y dejar de ver a Motos, convertido en su blanco ideológico favorito. Pero a estas alturas, el resultado no deja espacio a la duda: ni compite, ni conecta, ni convence.

En RTVE hay quienes ya hablan de “rescate silencioso”. Nadie quiere verbalizarlo, pero muchos asumen que si La Revuelta sigue cayendo, el ciclo se cerrará antes de tiempo. 

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Mientras El Hormiguero sigue arrasando noche tras noche, Broncano sobrevive a base de escándalo. Pero la audiencia, que es sabia, hace tiempo que cambió de canal. Y ni cortinas de humo, ni contratos blindados, ni bendiciones institucionales parecen poder revertir una evidencia: La Revuelta no revienta nada. Solo revienta los presupuestos públicos.