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Pedro Sánchez rescata a Pepa Bueno: TVE le ofrece las tertulias de La 1

José Pablo López no ha esperado ni unos días para realizar una oferta que apunta al programa de Silvia Intxaurrondo o al de Javier Ruiz. Todo queda en casa y los españoles lo pagamos

Pepa Bueno. en una imagen de archivo.

Pepa Bueno. en una imagen de archivo.

David Lozano
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Pepa Bueno ya no dirige El País, pero no ha tardado ni 48 horas en tener sobre la mesa una oferta para reincorporarse al circuito mediático del sanchismo. Y es que, para Pedro Sánchez, Pepa no es una periodista más: es una pieza clave —un peón de confianza— dentro del tablero de la comunicación oficialista. Su destitución por parte de Joseph Oughourlian, el máximo accionista del Grupo Prisa, ha sido interpretada como una derrota directa de La Moncloa en la guerra fría que desde hace meses enfrenta al poder político con el financiero dentro de los grandes medios.

Y como en cualquier conflicto donde las bajas duelen, el Gobierno ha movido ficha con rapidez sorprendente, o no tanto.

Según ha podido saber en exclusiva ESdiario de fuentes solventes del ente, RTVE ya ha contactado con Pepa Bueno para ofrecerle una silla como tertuliana de cabecera en alguno de sus dos principales espacios de análisis matinal: La Hora de La 1 o Mañaneros. La llamada la habría hecho José Pablo López, presidente de la corporación pública y uno de los principales enlaces del sanchismo con el aparato audiovisual. El tono: amable, abierto y flexible. Pepa elige. Lo importante es que no se quede fuera del circuito.

Una contertulia “natural” para el ecosistema RTVE

No es difícil adivinar dónde podría encajar mejor. En La Hora de La 1, bajo la batuta de Silvia Intxaurrondo —a quien en el sector se empieza a llamar, sin tapujos, "la Urdaci de Sánchez", por su firme alineamiento con la narrativa gubernamental—, Pepa encontraría un entorno perfectamente sintonizado. En Mañaneros 360, con Javier Ruiz como referencia analítica, la sintonía sería aún más evidente: ambos comparten perfil técnico y una visión editorial absolutamente empática con las tesis del Ejecutivo.

La incorporación de Pepa Bueno serviría como pegamento ideológico para reforzar el bloque de opinión sincronizada que opera desde los estudios de Prado del Rey. Una suerte de “think tank” en abierto que Moncloa ha ido cultivando durante esta legislatura con especial mimo.

Porque si algo ha dejado claro esta crisis es que el Gobierno de Pedro Sánchez no está dispuesto a perder piezas sin intentar recuperarlas de inmediato. Pepa no podía quedarse al margen. Su caída de El País ha sido una humillación estratégica para un PSOE que la consideraba un enlace privilegiado entre el poder y la prensa tradicional. Oughourlian, decidido a limpiar Prisa de todo lo que huela a Moncloa, la apartó con la misma lógica que llevó antes a la salida de Carlos Núñez, José Miguel Contreras, Ignacio Soto y Montserrat Domínguez: deshacer el “comando Sánchez” dentro del grupo.

Pero si el banquillo financiero de Prisa la ha descartado, el Gobierno ya ha abierto las puertas del banquillo mediático público.

El contragolpe del sanchismo mediático

Este posible “rescate exprés”, falta que ella misma se decida, no es solo un gesto de lealtad: es también un mensaje hacia dentro, hacia otros periodistas alineados con la causa, para que sepan que caer no significa quedar fuera. Que siempre habrá un lugar en el ecosistema público para los fieles, aunque el mercado privado les dé la espalda. RTVE se convierte, una vez más, en refugio de militancia comunicativa y en mecanismo de amortiguación para las derrotas narrativas del Gobierno.

Mientras tanto, en El País, Jan Martínez Ahrens toma el relevo con el encargo de neutralizar el discurso militante y devolver al diario una independencia que, en palabras no dichas, se da por perdida durante la etapa de Bueno. Y en paralelo, en la Cadena SER, el futuro de Àngels Barceló también pasa por su inminente salida, como ya adelantó este medio.

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