ESdiario

antena 3

Susanna Griso silencia a Óscar Puente mofándose de él y se hace viral

No es la primera que vez que el ministro de 'calienta' contra la conductora de Espejo Público, pero en esta ocasión le ha salido caro con tremendos 'zascas'

Óscar Puente, a su salida de un pleno en el Congreso, este pasado mayo.

Óscar Puente, a su salida de un pleno en el Congreso, este pasado mayo.Europa Press

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

A Susanna Griso no se la suele ver saliéndose del guion. Distancia, temple y una fina capa de neutralidad han sido siempre sus señas de identidad en Espejo Público. Pero este lunes, en un giro inesperado en pleno directo del matinal de Antena 3, la presentadora catalana decidió responder. Y lo hizo con ironía quirúrgica, precisión de bisturí, y una sonrisa que escondía algo más que cortesía.

Todo empezó con lo de siempre: un tuit. Óscar Puente, ministro de Transportes, y, a la vista está, también ministro del teclado, quiso devolverle la pelota al programa de Antena 3, que había dedicado varios minutos a comentar su asombrosa actividad en redes sociales durante su baja por paternidad. "Siempre me tienen en sus oraciones y me indican el camino a seguir", escribía Puente con su habitual tono sarcástico, acompañando el mensaje con una captura del programa en la que Griso aparecía con los ojos cerrados. Una travesura digital más en la larga lista del ministro, pero esta vez le salió cara.

La respuesta de Griso no se hizo esperar. Nada más volver del corte publicitario, se dirigió directamente a cámara, como quien mira a un viejo conocido: “Ministro, la próxima vez, capture mi cara con los ojos abiertos, que salgo mejor”. Luego, sin dejar que el gesto se convirtiera en una mueca, dejó caer el verdadero golpe: “No sé quién sigue a quién, pero la sensación es que está usted un poco aburrido en casa”.

Lo decía refiriéndose, claro, a que Óscar Puente se encuentra de baja por su reciente paternidad. Pero el dardo iba mucho más allá del sofá y los pañales. “Hay que preparar biberones y cambiar más pañales, porque esta baja paternal le está dando para un tuiteo masivo”, sentenció Griso, mientras en plató se oía alguna risa disimulada y Gema López tomaba el relevo para pasar a otro tema.

El momento, que ya se está viralizando a velocidad de vértigo en redes sociales, no ha pasado desapercibido. Porque el choque entre Puente y Griso no es nuevo. En el pasado ya se han lanzado pullas veladas —él acusándola de “manipular” y ella denunciando el uso de medios públicos como altavoces partidistas—. Pero esta vez ha sido distinto: ha sido en directo, sin filtros y con medio país desayunando frente al televisor.

Mientras tanto, Espejo Público se afanaba en contabilizar la hiperactividad digital del ministro. Y los números asustan: desde que comenzó su baja, Puente habría publicado cerca de 50.000 mensajes en sus redes sociales. Sólo en un día, durante una manifestación del Partido Popular, llegó a publicar 29 entradas: 16 tuits propios y 13 retuits. Todo ello en apenas ocho horas. Una cadencia más propia de un community manager de una marca de refrescos que de un responsable de una cartera ministerial.

En un vídeo emitido dentro del bloque Más Espejo, el programa ironizaba con que “la paternidad ha despertado el instinto tuitero” del ministro. “Se ha convertido en el justiciero en redes del Partido Socialista, pegado al móvil, comentando, opinando, rectificando y, a veces, insultando”, decía la voz en off con tono desenfadado pero demoledor. Y remataba: “Óscar Puente ha cogido la baja para dejar de trabajar, pero no para dejar de tuitear”.

La paradoja no podía ser más clara: el ministro que debería estar centrado en los desastres de los trenes, los peajes y las infraestructuras del país, parece haber encontrado en Twitter (X) su verdadera estación de paso. Mientras tanto, el país observa, retuitea y aplaude —o no— los golpes que se cruzan en ese campo de batalla virtual donde, a veces, se juega más la política que en el propio Congreso.

Porque al final, lo que queda en el eco de esta mañana de lunes no es solo un tuit malintencionado. Es el zasca elegante de una periodista que, sin levantar la voz, puso en su sitio a un ministro que parece haber confundido gobernar con tuitear.

tracking