Sánchez no solo manipula: 'mordida' de 540 millones en las cuentas de TVE
La televisión pública es una ruina. Sin credibilidad, sin liderazgo y ahora se confirma con datos muy claros y números lo que era un clamor: es un agujero negro para la economía española

Pedro Sánchez, a su llegada al debate electoral en TVE el 19 de julio de 2023.
La Radiotelevisión Española, presidida por José Pablo López —el hombre fuerte de Pedro Sánchez en la Corporación pública—, no solo acumula críticas por su deriva informativa al servicio del Gobierno, sino que ahora se enfrenta a un terremoto económico sin precedentes. Tal y como ha podido confirmar ESdiario, la cadena atraviesa una pugna fiscal con la Agencia Tributaria que podría costarle más de 1.000 millones de euros. Sí, mil. Con tres ceros.
El aviso no viene de la oposición ni de ningún medio afín a los “negacionistas de la transparencia”, como gustan en Moncloa llamar a quienes no aplauden con las orejas: el informe de la auditora EY revela que RTVE se enfrenta a un posible quebranto económico de 821 millones de euros, más un impacto adicional de 201 millones en tesorería. Una sangría. Y todo ello, en una empresa pública cuyo único accionista es, precisamente, el Estado a través de la SEPI, dependiente de Hacienda, tal y como ha publicado el diario El Mundo.
Una paradoja propia del régimen sanchista: Hacienda persigue a RTVE mientras la financia con los impuestos de todos los españoles.
¿La raíz del conflicto? Una larga y enrevesada batalla sobre la deducción del IVA aplicado por proveedores y servicios comerciales, además del cobro del propio impuesto por la compensación del servicio público, que la Agencia Tributaria exigió desde 2018. Una decisión que la Corporación combatió alegando precedentes favorables del Tribunal de Justicia de la UE. Pero lo cierto es que, mientras se litiga, el agujero contable crece como un pozo sin fondo.
De hecho, ya se han cerrado tres inspecciones fiscales que abarcan desde enero de 2015 hasta diciembre de 2022. Y no se detiene ahí: una cuarta, que afecta al periodo enero 2023-abril 2024, se saldó en marzo con un acta de disconformidad firmada por RTVE. Y una quinta, ya en marcha, cubre de mayo de 2024 hasta febrero de 2025. Todos estos procesos —excepto el último— están judicializados. El único fallo emitido hasta ahora dio parcialmente la razón a RTVE, pero la sentencia ha sido recurrida.
Mientras tanto, y como si nada ocurriera, RTVE ha contabilizado como “activo a cobrar” más de 600 millones de euros en devoluciones de IVA. Una jugada contable más que cuestionable, que desde el PP han calificado directamente como “engaño fiscal”.
Y mientras se cocina este despropósito financiero, los números no dan tregua: la cadena cerró 2024 con unas pérdidas de 12,8 millones de euros, el triple que el año anterior. ¿La causa? Una deuda creciente, gastos financieros disparados y un modelo de gestión que vive, esencialmente, de la subvención: de los 1.244 millones ingresados, 1.187 provinieron del bolsillo de los contribuyentes.
Hoy, RTVE tiene una deuda total de 540 millones de euros, de los que 350 corresponden a créditos bancarios, y su pasivo roza ya los 800 millones. En otras palabras, el agujero financiero de una RTVE “progresista” y “feminista” se parece más al de un castillo de naipes sostenido con dinero público y mensajes dictados desde Moncloa.
José Pablo López, que ha convertido la televisión pública en el canal oficial del sanchismo, calla ante la tormenta. Mientras tanto, la manipulación informativa sigue su curso —con silencios deliberados y editoriales militantes— y la cuenta bancaria se vacía. El modelo de RTVE bajo este Gobierno no solo es insostenible desde el punto de vista periodístico. También lo es —y mucho— desde el punto de vista económico.