Junts
Asalto a TVE: Nogueras impone el catalán y fichajes independentistas
Se lo adelantábamos en ESdiario y ahora se confirma: Junts se hace con el control de La 2 en Cataluña pero impone otras exigencias que afectan a toda RTVE.

Pedro Sánchez, y la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, este 17 de junio.
La televisión pública española ha cruzado un Rubicón. Por primera vez en su historia, RTVE emitirá íntegramente en catalán La 2 en Cataluña. No es una casualidad, ni una simple decisión técnica: es una victoria con nombres y apellidos. El de Míriam Nogueras, portavoz de Junts en el Congreso y arquitecta de un acuerdo que ha convertido su apoyo parlamentario a Pedro Sánchez en moneda de cambio para redibujar, desde Sant Cugat del Vallès, la estructura y el alma de la radiotelevisión estatal.
Detrás de este aparente avance cultural se esconde un triple salto político, lingüístico y económico que ha trastocado los equilibrios internos de RTVE y ha hecho saltar las alarmas dentro y fuera de la corporación. Nogueras no ha pedido. Ha exigido. Y el Gobierno, necesitado, ha aceptado. Con el BOE de fondo y las cuentas en rojo.
RTVE cerró 2024 con más de 500 millones de euros en pérdidas. Una sangría sin precedentes, tal y como relata el portal PRnoticias. Aun así, Moncloa ha firmado un acuerdo que compromete el 20 % del presupuesto operativo de TVE en Cataluña a producción en catalán. No es una recomendación: es una directriz. Y abarca todo: desde dibujos animados hasta prime time. Todo en catalán. Todo desde Cataluña. Todo al gusto de Junts.
“Los dibujos los podremos escuchar en catalán, y La 2 será enteramente en catalán”, proclamó Nogueras en el Congreso. No era una anécdota. Era un aviso, tal y como les contábamos en ESdiario hace algunos días.
La presión no ha sido blanda. Ha sido quirúrgica. Nogueras ha aprovechado cada votación clave, cada prórroga presupuestaria y cada negociación parlamentaria para convertir su “sí” en una palanca. La radiotelevisión pública no ha sido blindada; ha sido intervenida políticamente. Y el epicentro de ese giro es Sant Cugat, donde se reconfigurará la parrilla, se nutrirá a nuevas productoras locales y se blindará la presencia del catalán como eje estructural del modelo audiovisual público.
La hoja de ruta ya está activa. RTVE ha iniciado un fichaje masivo de perfiles estrechamente ligados al soberanismo mediático catalán. Toni Soler, creador del irreverente Polònia, Vicent Sanchis, ex director de TV3, y Jordi Basté, la voz más influyente de las mañanas catalanas, ya figuran en los planes de producción. Basté, incluso, prepara su desembarco en la franja estelar estatal, en lo que puede ser un símbolo rotundo de esta nueva era.
Nada de esto sería posible sin la debilidad estructural de RTVE. Ni sin la dependencia extrema del Gobierno de Pedro Sánchez de los votos de Junts. Analistas lo definen como una cesión sin precedentes. No simbólica. Estructural. Porque afecta al ADN de un organismo que históricamente se pensó como uno de los últimos bastiones de la cohesión nacional.
“Esto no es sólo televisión. Es poder”, resume un alto cargo catalán conocedor del acuerdo. Y ese poder ya tiene precio. Y dirección de entrega.
Mientras tanto, en Prado del Rey, la tensión crece. Porque el plan obliga a ejecutar una transformación radical en dos años, sin recursos nuevos y con un agujero presupuestario que amenaza la viabilidad de toda la corporación. Y, pese a ello, el Gobierno ha aceptado el coste político. Porque el precio de decir que no era más alto.
RTVE deja de ser ese viejo tótem centralista para convertirse, a golpe de decreto y presión parlamentaria, en un tablero compartido. En una plataforma territorializada, con voz catalana estructural y capacidad de producción propia. Nogueras ha demostrado que con siete votos se puede doblar el brazo al Estado. Y hacerlo hablar en catalán.