EFE estalla contra Pedro Sánchez y ‘MAO’: huelga histórica, miseria y rebelión de corresponsales

La agencia estatal de noticias está al límite. Los trabajadores ya no pueden más y además de la situación crítica en la corresponsalía en Oriente Medio se avecina una tormenta en otras delegaciones o secciones como Deportes

Pedro Sánchez, en un acto con Miguel Ángel Oliver en 2018.Moncloa

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La Agencia EFE, el buque insignia de la información pública española en el exterior, atraviesa una de las crisis internas más graves de su historia reciente. La última bomba ha estallado en Oriente Medio, donde los trabajadores del Servicio Internacional con sede en El Cairo, tal y como les avanzaba ESdiario, han anunciado un parón informativo indefinido a partir del 18 de febrero, una medida inédita que dejará sin cobertura a 14 países en una de las regiones más inestables del planeta.

Pero lo de Egipto no es un caso aislado. Según ha podido saber ESdiario, la agencia dirigida desde 2023 por Miguel Ángel Oliver, conocido como ‘MAO’ y nombrado por Pedro Sánchez, está que arde: protestas previas por el proyecto Efenews, graves tensiones en la corresponsalía de Argentina por sueldos considerados “miserables”, fuga de personal en el área comercial de América por las malas prácticas de la jefa de área y un conflicto abierto en Deportes por la cobertura del próximo Mundial de Fútbol.

El parón de El Cairo es solo la punta del iceberg.

Sueldos y precariedad extrema

En un comunicado demoledor, los periodistas de EFE en Oriente Medio denuncian que llevan diez meses cobrando entre un 25% y un 27,5% menos de su salario, lo que ha reducido sus ingresos a cifras que, en la mayoría de los casos, no alcanzan los 1.000 euros netos mensuales. A ello se suma una precariedad impropia de una agencia pública europea: sin cotización en España, sin pagas extra y asumiendo incluso de su bolsillo gastos operativos como permisos de residencia.

“Nos sentimos abandonados por una empresa por la que hemos cubierto guerras, crisis humanitarias y acontecimientos de alto riesgo”, denuncian los trabajadores, que recuerdan que esta es la primera vez en la historia de la oficina que se recurre a una medida tan drástica como el parón informativo.

El origen del conflicto es aún más escandaloso. Durante más de una década, EFE se benefició de una supuesta exención fiscal en Egipto basada en una resolución de 1996 que, según estudios internos y externos, era jurídicamente dudosa y advertida por abogados y auditores. La agencia ignoró las advertencias y mantuvo un sistema que le permitía reducir costes laborales mientras sus periodistas cobraban salarios muy por debajo de los estándares internacionales.

Cuando las autoridades egipcias implantaron sistemas telemáticos que destaparon la irregularidad, EFE regularizó la situación… pero trasladó todo el impacto económico a los trabajadores, sin consulta ni compensación. Es decir, la empresa pública se benefició durante años y, cuando llegó la factura, la pagaron los redactores.

Además, no ha habido actualización salarial en más de diez años, mientras que el dólar —divisa en la que cobran— se ha depreciado significativamente. El resultado es un desplome del poder adquisitivo en una región donde el coste de vida no deja de subir.

Crisis que va mucho más allá de El Cairo

Lo que está ocurriendo en la corresponsalía de Oriente Medio no es un hecho aislado, sino el síntoma más visible de un malestar que se extiende por toda la estructura de la agencia. Según ha podido saber ESdiario, la situación interna en EFE es explosiva en varias áreas estratégicas.

En Argentina, por ejemplo, la plantilla denuncia sueldos indignos que están provocando una preocupante fuga de talento y un deterioro progresivo de la cobertura. En el área comercial de América, varios profesionales han abandonado la empresa hartos de las malas formas de su responsable, con resultados económicos negativos desde su llegada y una protección que desconcierta incluso dentro de la propia dirección.

En Deportes, el ambiente es igualmente tenso ante la planificación de la cobertura del Mundial de 2026, con críticas internas por la gestión de recursos y la falta de una estrategia clara.

Y a todo ello se suma el precedente de Efenews, un proyecto que ya provocó protestas en la redacción y sembró dudas sobre el rumbo y la viabilidad del modelo impulsado desde la cúpula.

Pedro Sánchez y su hombre de confianza

La crisis coincide con la llegada de Miguel Ángel Oliver a la presidencia de EFE, un nombramiento directamente por Sánchez tras su paso por la Secretaría de Estado de Comunicación. Para muchos trabajadores, su designación simboliza la politización de la agencia pública.

El parón en Oriente Medio es una advertencia de enorme calado: una agencia pública debilitada internamente pierde credibilidad, capacidad operativa y autoridad informativa en un contexto global cada vez más competitivo.

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El comunicado cierra con una frase demoledora que resume el sentir de la plantilla: “El eslogan de la Agencia EFE es #EFEsiempreestá, pero no parece estar para sus trabajadores en caso de una crisis de este calibre”.