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Broncano se forra en TVE y arruina a Dani Rovira, Decomasters y Top Chef

La Revuelta, el ancla millonaria que arrastra al abismo toda la parrilla de La 1 de TVE: otro estrepitoso fracaso de Pedro Sánchez y su marioneta en el ente José Pablo López

Grison y David Broncano, en la presentación de la nueva temporada de RTVE.

Grison y David Broncano, en la presentación de la nueva temporada de RTVE.GTRES

David Lozano
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Cuando uno ve los datos de audiencia de La 1 en este marzo de 2026, no puede evitar frotarse los ojos y preguntarse: ¿en qué cabeza cabe seguir empeñados en este disparate? David Broncano y su La Revuelta se han convertido en el perfecto ejemplo de cómo un capricho ideológico, pagado a precio de oro con dinero público, no solo no levanta cabeza… sino que está hundiendo al resto de la programación como un lastre de plomo.

Según los últimos boletines, el programa del humorista extremeño no pasa del 10,3% de share en sus últimas entregas (con apenas 1,3 millones de espectadores el pasado lunes). Lleva tres meses por debajo de la media mensual de la cadena, muy lejos del 13,5% que registraba en noviembre. Broncano ya no suma: resta. Y lo peor es que su fracaso no se queda en su franja de access prime time: está contaminando todo el prime time de La 1 como un virus.

Justo después de él, Decomasters toca fondo con un miserable 7%. El nuevo espacio de Dani Rovira, Al margen de todo, se ha desplomado en su segunda semana al 7,7% (567.000 espectadores), el peor dato de toda la noche. Y Top Chef: dulces y famosos tampoco escapa al naufragio, rondando el 10% en un horario donde antes había cierta dignidad. Toda la noche de La 1 se viene abajo en cadena. Es el efecto dominó perfecto: Broncano abre la veda del desastre y el resto se derrumba como un castillo de naipes.

Y aquí viene lo más indignante: pese a estos números catastróficos, el contrato de Broncano ha sido renovado millonariamente por dos temporadas más. Sí, han vuelto a firmar un cheque con ceros para el “buque insignia” de la cadena pública. Dinero de todos los españoles para mantener en antena a un presentador que, lejos de competir con El Hormiguero (que le pasa por encima sin despeinarse), se ha convertido en un lastre que arrastra al resto de apuestas. Porque cuando el access falla, el prime time entero se resiente. Es matemático. Y en Prado del Rey lo saben.

Pero claro, esto no es un problema de audiencias. Es un problema político. Pedro Sánchez decidió hace tiempo convertir RTVE en su particular Ministerio de Propaganda y colocó al frente a su fiel escudero José Pablo López, esa marioneta perfecta que ejecuta sin rechistar cada capricho de Moncloa. Broncano no llegó por mérito televisivo: llegó por afinidad ideológica. Y ahora, cuando el experimento se desmorona en tiempo real, nadie en el ente público se atreve a mover un dedo. Ni cambian secciones, ni rostros, ni contenidos. “Preocupante falta de ideas”, dicen los analistas. Yo lo llamo miedo a desobedecer la consigna de arriba.

Mientras tanto, los espectadores huyen en masa hacia las privadas. La 1, la cadena que debería ser el referente de todos los españoles, se ha convertido en un erial de share donde cada noche se certifica el mismo fracaso: millones de euros tirados a la basura para sostener un proyecto que solo funciona en los despachos de Ferraz.

Broncano seguirá cobrando su millonada. Decomasters, Dani Rovira y Top Chef seguirán agonizando. Y José Pablo López seguirá sonriendo en las fotos oficiales mientras Sánchez aplaude desde la Moncloa. Porque en la TVE de este Gobierno, los números no importan. Solo importa la lealtad.

Otro día más de derroche y propaganda fallida. Otro día más de vergüenza ajena pagada por todos.

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