Pedro Sánchez arruina la Agencia EFE con la colaboración de ‘MAO’ Oliver
Sindicatos y trabajadores de la agencia estatal de noticias estallan ante la situación crítica que atraviesa la casa. Pérdida de prestigio, credibilidad y en la ruina económica
Pedro Sánchez junto a Luisa Carcedo y Miguel Ángel Oliver, en una foto de archivo. Moncloa 13/12/2018
La Agencia EFE atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Lo que durante décadas fue la gran referencia informativa en español vive hoy una crisis económica, organizativa y de credibilidad que preocupa incluso a sus propios trabajadores. Dos comunicados difundidos por organizaciones sindicales de la empresa reflejan un profundo malestar interno y dibujan un panorama de incertidumbre sobre el futuro de la agencia pública.
Desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno y, especialmente, tras el nombramiento del ex secretario de Estado de Comunicación Miguel Ángel Oliver como presidente de EFE, la agencia ha visto cómo aumentaban las críticas sobre su gestión. En el seno de la plantilla existe la percepción de que la empresa ha perdido prestigio y credibilidad mientras su situación financiera la hace depender cada vez más de las aportaciones del Estado.
El Sindicato Independiente de la Agencia EFE resume el escenario con una frase demoledora: la situación económica "está mal y cada vez depende más del Estado", además de no apreciarse perspectivas de mejora tras las reuniones mantenidas con la dirección. El sindicato denuncia la falta de explicaciones sobre la estrategia empresarial, cuestiona el reparto de nuevas incorporaciones y lamenta que continúe paralizada una negociación considerada prioritaria, como la renovación del convenio colectivo.
Los representantes de los trabajadores aseguran que no entienden por qué se refuerzan determinadas áreas mientras siguen faltando efectivos precisamente en el corazón de la agencia: la información. Consideran que la distribución de la tasa de reposición no responde a las necesidades reales de la redacción y muestran su desacuerdo con una política que, a su juicio, agrava los problemas estructurales de la empresa.
A estas críticas se suman las expresadas por la sección sindical de CCOO, que alerta de que la dirección está destinando recursos a proyectos de rentabilidad "incierta" mientras se descuidan áreas que constituyen la razón de ser de una agencia pública financiada con fondos estatales.
El comunicado cuestiona especialmente la apuesta por nuevos proyectos orientados al consumidor final y se pregunta hacia dónde pretende dirigirse EFE con iniciativas que, según el sindicato, podrían incluso competir con quienes históricamente han sido sus clientes naturales.
CCOO denuncia además un deterioro progresivo del servicio informativo, especialmente en el ámbito internacional, citando la supresión o fusión de delegaciones y un recurso creciente a fórmulas de contratación que, según sostiene, precarizan el servicio exterior y afectan a la calidad informativa.
La organización sindical también critica que mientras delegaciones nacionales necesitan redactores y se reducen colaboradores, la empresa convoque numerosas plazas comerciales o destine importantes inversiones a proyectos tecnológicos cuyo retorno considera incierto.
Especialmente significativa resulta la reflexión final del comunicado, donde CCOO advierte de que innovar solo tiene sentido si sirve para fortalecer la misión informativa de la Agencia EFE y alerta del riesgo de "vaciarla de contenido" si se pierde de vista aquello que históricamente la ha hecho necesaria.
En paralelo, el Sindicato Independiente denuncia una dirección que mantiene en secreto su estrategia empresarial y que no ofrece respuestas claras sobre cuestiones fundamentales para la plantilla. Incluso una medida positiva como la flexibilización del teletrabajo, aceptada finalmente por la empresa, se limita únicamente a circunstancias muy concretas, cuando los representantes de los trabajadores reclaman una aplicación mucho más amplia.
El resultado es una imagen preocupante para una institución que durante décadas fue uno de los grandes referentes del periodismo en español. Mientras los sindicatos alertan de una gestión que consideran alejada de las prioridades informativas y de una creciente dependencia económica del Estado, la sensación entre buena parte de la plantilla es que EFE continúa atascada en una deriva cuya salida, por el momento, nadie parece capaz de explicar.