Risas en la SER: Carles Francino elogia a Pedro Sánchez con una ridícula comparación
El conductor de La Ventana denuncia los ataques que “deshumanizan” al presidente del Gobierno y sigue su defensa a ultranza de él incluso comparándole con Rocky Balboa

Carles Francino durante la gala del 30 aniversario de 'La Ventana'.
Carles Francino ha vuelto a demostrar que, cuando se trata de defender a Pedro Sánchez, no hay límite al ridículo ni a la desconexión con la realidad. En su espacio de La Ventana, el periodista de la Cadena SER ha soltado una perla para la historia: el “proceso de deshumanización” que ha sufrido el presidente “tendrá que estudiarse en las universidades” porque “no tiene precedentes”. Rocky Balboa, hostias por tierra, mar y aire, victimismo elevado a categoría académica. Todo en una misma reflexión.
Lo que debería estudiarse en las facultades de Periodismo es cómo un comunicador con trayectoria puede llegar a este nivel de entrega incondicional mientras su propia casa se desmarca del sanchismo a toda velocidad.
Según ha podido saber ESdiario, el editorial de Francino ha causado auténtica sorpresa en los pasillos de Gran Vía 32. No es para menos. En un momento en el que el Grupo Prisa está inmersa en una guerra abierta en su Consejo de Administración, con la salida de consejeros directamente vinculados a La Moncloa y un claro distanciamiento del núcleo duro sanchista, Francino sigue en modo militante acérrimo.
Incluso se bromea internamente con que “Francisco es más sanchista que el propio Sánchez”. Y no es un chiste inocente. Es el síntoma de que el periodista se ha quedado atrás, anclado en una defensa numantina mientras el grupo de comunicación al que pertenece vira hacia una posición más prudente o, al menos, menos servil. Mientras Joseph Oughourlian y los nuevos equilibrios en Prisa limpian el consejo de elementos excesivamente cercanos a Moncloa, Francino sigue hablando de “deshumanización” como si Sánchez fuera una víctima inocente de una conspiración universal, en lugar del presidente que preside un Gobierno hundido en casos de corrupción (Koldo, Ábalos, Begoña Gómez o Zapatero), que utiliza las instituciones como escudo personal y que ha convertido la polarización en su principal herramienta de supervivencia.
El “efecto Rocky” que invoca Francino resulta curioso cuando se mira con perspectiva. Sánchez no es un boxeador que se levanta tras recibir golpes limpios. Es un político que ha recibido sentencias judiciales contra su entorno, que ha mentido sistemáticamente y que ahora comparece en el Congreso más para victimizarse que para rendir cuentas. Compararlo con una leyenda del cine de superación es insultante para la inteligencia de los oyentes.
La SER, históricamente alineada con la izquierda, está viviendo un proceso de reajuste. La salida de consejeros afines a Moncloa no es un detalle menor: es un cambio de rumbo estratégico. Y en medio de ese terremoto corporativo que ha forzado la salida, por ejemplo, de Àngels Barceló, Francino sigue como si nada hubiera cambiado y mantiene a Sánchez como el mesías progresista intocable.
Esta desconexión genera perplejidad interna. Porque mientras el periodista llora por la “deshumanización” del presidente, la calle ve otra cosa: un Ejecutivo acorralado por sus propios escándalos, un Rey que habla de “días oscuros” y una sociedad harta de tanto cortijo y tanta impunidad.
Francino tiene derecho a opinar lo que quiera. Pero cuando su defensa a ultranza contrasta tan descaradamente con la evolución de su propia empresa, el resultado es patético. Más que un analista, parece un último mohicano del sanchismo en un medio que, poco a poco, intenta recuperar algo de credibilidad.
En los pasillos de la SER ya lo dicen con sorna. Y tienen razón: en estos momentos, Carles Francino no es solo un locutor. Es el último baluarte de una fidelidad que ni en Moncloa mantienen con tanta vehemencia.
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