Sopa de tomate receta de la abuela: el sabor de antes con ingredientes sencillos
El viaje del tomate desde América cambió la historia de la cocina. Nacido en las tierras aztecas como tomatl, el tomate cruzó el Atlántico hacia la década de 1540, cuando los españoles lo introdujeron en la península ibérica junto con otros productos del Nuevo Mundo. Su llegada marcó el inicio de una revolución culinaria que acabaría transformando la cocina mediterránea. (La Razón).

Sopa de tomate
La primera receta publicada de sopa de tomate se documenta en 1832, en el libro The Cook’s Own Book, editado en Boston (Estados Unidos); décadas después, su éxito se consolidó en EE. UU. con la sopa condensada de Campbell’s (1897). (Wikipedia).
Historia de la sopa de tomate

Sopa de tomate
La historia de la sopa de tomate está estrechamente ligada al propio recorrido del tomate desde América hasta Europa. Originario de las regiones andinas y de Mesoamérica, este fruto fue cultivado por los pueblos aztecas, que lo conocían como tomatl. Tras la conquista española, el tomate llegó a la península ibérica a mediados del siglo XVI, en torno a la década de 1540, junto con otros alimentos procedentes del Nuevo Mundo como el cacao o el maíz (La Razón,).

Conquista de América
Según una leyenda popular, la primera ciudad española que habría recibido el tomate fue Sevilla, alrededor de 1540. No obstante, la propia fuente aclara que se trata de una tradición sin respaldo documental: no hay registros que indiquen con certeza cuál fue el primer punto de entrada del fruto en Europa. Durante más de dos siglos, el tomate fue mirado con desconfianza en el continente europeo.

Tomatera
Su parentesco con plantas tóxicas de la familia de las solanáceas, como la belladona, llevó a pensar que podía resultar venenoso. Además, el uso de vajillas de peltre —que liberaban plomo al contacto con alimentos ácidos— provocó intoxicaciones atribuidas erróneamente al tomate.
Con el paso del tiempo, el fruto dejó de emplearse únicamente como adorno y fue incorporándose gradualmente a la cocina mediterránea, especialmente en España e Italia. No existe una fecha exacta que marque su aceptación generalizada, pero su integración fue paulatina a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

Sopa de tomate Campbell’s,
En cuanto a la sopa de tomate como plato específico, las fuentes sitúan su origen documentado en el ámbito anglosajón. Según Wikipedia y medios especializados como The Daily Meal, las primeras recetas publicadas datan del siglo XIX, y su expansión definitiva llegó en Estados Unidos gracias a la industria conservera, en especial a la mítica Campbell’s, que lanzó su sopa condensada en 1897.
En España, no existen registros documentales que acrediten una “sopa de tomate” propiamente dicha durante los siglos XVIII o XIX. Lo más razonable, según los historiadores gastronómicos, es considerar que probablemente surgió de manera doméstica cuando el tomate ya se había consolidado como ingrediente común en la cocina popular, pero sin pruebas escritas que lo confirmen.

Sopa de tomate
Las fuentes disponibles apuntan, en cambio, a una adopción progresiva del tomate en guisos y sopas tradicionales, que pudieron dar origen a versiones locales posteriores.
En definitiva, la historia de la sopa de tomate refleja un proceso cultural más amplio: el tránsito del tomate —de fruto exótico y sospechoso a símbolo del recetario mediterráneo— y la evolución de la cocina desde la curiosidad colonial hasta una tradición compartida en medio mundo.
Sopa de tomate, receta de la abuela

Sopa de tomate
Una sopa cálida, económica y llena de sabor casero. Perfecta para aprovechar tomates maduros y esas verduras que ya tienes en la nevera, se prepara con ingredientes sencillos y sin complicaciones. Es una receta de aprovechamiento ideal.
Ingredientes para 4 personas
- 600 g de tomate triturado (de bote o natural)
- 2 ramas de apio
- 1 puerro fino
- ½ cebolla
- Medio pimiento rojo troceado
- 1 diente de ajo
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de perejil fresco picado
- 1 zanahoria pequeña
- 300 ml de caldo de verduras
- Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
- 1 cucharada de harina
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida
Para acompañar (opcional):
- 1 huevo pochado por persona
- o 2 huevos duros rallados a repartir entre todos
Preparacion
Dispón las verduras:

Puerros
- Lava bien el puerro, el apio, la zanahoria, el pimento rojo y el perejil. Trocea todo en piezas pequeñas para que se cocinen rápido y liberen más sabor.
Haz el sofrito:

Aceite de oliva virgen
- Cubre el fondo de una olla (mejor si es exprés, aunque la tradicional también sirve) con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.

Cortar cebolla
- Añade el puerro,el pimento rojo el apio, la cebolla, el ajo y la zanahoria. Sala ligeramente y sofríe a fuego medio hasta que estén tiernos y algo dorados.
Tuesta la harina:

- Espolvorea la cucharada de harina sobre el sofrito y remueve durante unos segundos para que se tueste un poco. Este paso da cuerpo a la sopa, pero cuidado de que no se queme.
Incorpora el tomate y el caldo:

Tomate triturado
- Agrega el tomate triturado, el laurel y el caldo de verduras. Remueve bien para que todo se integre y deja que empiece a hervir.
Cocina con calma:

Olla rápida
- Si usas olla exprés, cierra y cocina unos 10 minutos desde que sube la válvula.
- Si prefieres olla tradicional, deja cocer unos 25 minutos a fuego suave, removiendo de vez en cuando.
Tritura para darle textura:

Batidora
- Una vez lista, retira el laurel y pasa la batidora directamente en la olla. Tritura hasta conseguir una crema lisa y sedosa. Ajusta de sal y pimienta al gusto.
Sirve con un toque especial:

Sopa de tomate
- Puedes coronar cada plato con un huevo pochado o con huevo duro rallado. Aporta proteínas, textura y ese contraste delicioso que recuerda a las sopas caseras de toda la vida.
Notas sobre la receta
Si te gusta un toque más rústico, guarda un poco de la verdura sin triturar y mézclala al final. También puedes añadir unas gotas de aceite de albahaca o pan casero.
En conclusión, hay recetas que no pasan de moda porque saben a verdad. La sopa de tomate de la abuela es una de ellas: ligera, reconfortante y llena de historia. Un plato que demuestra que el sabor auténtico siempre nace del fuego lento y del cariño con que se cocina. Si te ha gustado el artículo compártelo en tus redes sociales y déjanos un comentario con tu opinión.