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La gente la ignora, pero esta lata de conserva mejora con los años y vale cada euro que cuesta, según el chef José Andrés (56 años)

La visión de José Andrés sobre una humilde conserva que, según él, es deliciosa, sostenible, económica y capaz de cambiar cómo comemos en cualquier parte del mundo

El chef José Andrés posando con otro cocinero en un evento gastronómico en Las Vegas.

El chef José Andrés posando con otro cocinero en un evento gastronómico en Las Vegas.Getty Images

Patricia de la Torre
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El chef asturiano José Andrés, de 54 años, no tiene dudas: hay una conserva modesta que el mundo subestima, pero que él considera un verdadero tesoro gastronómico. En uno de los episodios más personales de su pódcast Longer Tables, el cocinero defiende esta lata como un superalimento que no solo mejora con el tiempo, sino que ofrece una experiencia culinaria superior incluso en condiciones precarias, como en pleno vuelo.

"Si digo un alimento que tiene el poder de cambiar el mundo, yo digo: una lata de conserva", asegura, con esa mezcla de convicción y cercanía que lo caracteriza. No se refiere a ningún capricho gourmet pasajero, sino a un producto que, bien elegido, se transforma con el paso de los meses y revela sabores más complejos y sutiles que cuando fue envasado.

José Andrés y su defensa de la conserva como lujo accesible

Lejos del snobismo culinario, José Andrés pone el foco en lo esencial: sabor, practicidad, sostenibilidad. En su podcast, lo cuenta así: "Estas latas mejoran con el tiempo. El aceite se mezcla con la carne del pescado, y cuando abres la lata un año después, es magia pura." Y añade: "Se colocan a mano, una a una, perfectamente alineadas. A veces te dan ganas de hacerles una foto antes de comerlas."

El chef, reconocido por su labor humanitaria y su enfoque integrador de la cocina, va más allá del sabor. Habla de tradición, de logística alimentaria, y de cómo algo tan aparentemente simple puede ser una solución real frente al desperdicio: "Si las pescas, las enlatas y las guardas, ninguna se pierde. Una buena conserva puede durar años."

Y lo deja claro con una afirmación contundente: "Vale cada euro que cuesta. Es la mejor inversión gastronómica que puedes hacer en una humilde lata."

Las conservas bien seleccionadas pueden ser mucho más que un recurso de emergencia: son un fondo de armario gastronómico con potencial gourmet.

Las conservas bien seleccionadas pueden ser mucho más que un recurso de emergencia: son un fondo de armario gastronómico con potencial gourmet.Getty Images

El comodín perfecto para comer bien en cualquier parte, según José Andrés

Para José Andrés, esta conserva no es solo alimento, sino también estrategia. Él mismo revela que nunca viaja sin una lata en la maleta: "Es la mejor comida de avión. La paso por seguridad sin problema, y si hay pan y mantequilla, ya tengo un festín."

La receta que propone es simple y contundente: pan tostado, un poco de mantequilla, la conserva encima y (opcional) un toque de pimienta negra. "Ese crujido del pan con la cremosidad del pescado… ¡es para desear estar dentro de la lata!", bromea.

"Lo importante no es si es fresca o congelada. Si no te la vas a comer fresca, ninguna opción supera a una buena conserva", insiste.

Pan, mantequilla y una buena conserva: la fórmula que, según José Andrés, te permite “comer mejor que nadie” en cualquier parte.

Pan, mantequilla y una buena conserva: la fórmula que, según José Andrés, te permite “comer mejor que nadie” en cualquier parte.Getty Images

El boom de las conservas premium

El fenómeno está en auge. Las conservas de alta calidad, especialmente las de origen español, viven un momento dorado. José Andrés menciona marcas como Los Peperetes, del gallego Jesús Lorenzo, como ejemplo de excelencia artesanal: "Es un mago. Sus latas no son baratas, pero cada euro está bien invertido."

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