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Karlos Arguiñano recupera las tortas de una abuela que se preparan sin horno: "Queda riquísimo"

Una receta enviada por una espectadora convierte ingredientes cotidianos en una merienda con un detalle importante en el acabado

Preparación de una masa casera con rodillo. Imagen de recurso.

Preparación de una masa casera con rodillo. Imagen de recurso.Kari Shea / Unsplash

Patricia de la Torre
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El horno puede quedarse apagado para preparar la última receta dulce que Karlos Arguiñano ha recuperado de una cocina familiar. Las tortas de azúcar y canela de la abuela Lola se hacen en la sartén, con una masa de harina, agua y aceite que después se fríe y se reboza. "Queda riquísimo", resume el cocinero en la receta publicada por Antena 3 el pasado 8 de octubre.

La propuesta llegó a 'Cocina abierta de Karlos Arguiñano' a través de una espectadora. El programa dedica los jueves a elaboraciones recomendadas por sus seguidores y, en esta ocasión, el turno fue para un dulce que permite organizar una merienda casera sin encender el horno ni utilizar moldes.

Eso sí, conviene empezar con tiempo. La masa necesita media hora de reposo antes de formar las piezas y freírlas. La ficha de Hogarmania calcula una hora en total, repartida entre 15 minutos de preparación, otros 15 de cocinado y los 30 de descanso. Es una elaboración sencilla, pero ese reposo forma parte de la receta.

Los ingredientes para cuatro personas

Para preparar las tortas hacen falta entre 250 y 300 gramos de harina, 150 mililitros de agua templada, 50 mililitros de aceite de girasol, una cucharadita de levadura química, una pizca de sal y una cucharadita de sésamo. También se necesita aceite de oliva suave para freír y azúcar y canela para el acabado. Arguiñano completa la presentación con unas hojas de menta.

La receta distingue entre el aceite que se incorpora a la masa y el que se utiliza en la sartén. El de girasol se mezcla con el sésamo al principio; el de oliva suave se reserva para cocinar las tortas. Tampoco se añaden huevos ni leche: el líquido de la masa es agua templada.

El azúcar y la canela quedan fuera de esa primera mezcla. Su función es cubrir las piezas una vez fritas, de manera que el acabado dulce se concentra en la superficie. Las cantidades del rebozado no aparecen fijadas en la receta original, que tampoco establece una proporción concreta entre ambos ingredientes.

Cómo preparar la masa y formar las tortas

El primer paso consiste en templar el aceite de girasol con las semillas de sésamo en una sartén. Hogarmania precisa que basta con calentarlo suavemente, sin llevarlo a ebullición. Después, en un bol, se mezclan el agua templada, la levadura química y la pizca de sal.

A continuación se incorpora el aceite con el sésamo y se agrega la harina de forma gradual, removiendo hasta conseguir una masa uniforme. Una vez integrada, se tapa el recipiente y se deja descansar durante 30 minutos. Ese intervalo permite preparar la superficie de trabajo y disponer el plato con papel absorbente que se utilizará tras la fritura.

Terminado el reposo, se espolvorea harina sobre la encimera y se amasa. Con la masa se forma un cilindro alargado, que se corta en porciones. Cada una se aplana para darle forma de tortita. No hace falta un cortapastas: las piezas se obtienen a partir de esas pequeñas porciones de masa.

El grosor permite ajustar el resultado. Según los consejos de Hogarmania, las tortas más finas quedan especialmente crujientes, mientras que unas piezas algo más gruesas ofrecen una textura más tierna. Es una elección que se hace antes de llevarlas a la sartén.

Para freírlas, Arguiñano indica que se caliente un dedo de aceite de oliva suave en una sartén. Las tortas se introducen cuando esté caliente y se cocinan por ambas caras hasta que adquieran un color dorado. Después se retiran y se escurren sobre papel absorbente.

El último paso conviene tenerlo preparado antes de terminar la fritura: mezclar el azúcar y la canela en un recipiente para pasar las tortas por el rebozado mientras siguen calientes. Tras escurrirlas, se cubren sin esperar a que se enfríen. El aceite o la humedad que permanece en la superficie ayuda a que la mezcla se adhiera.

La menta se añade al servir, como decoración. Con ese remate termina una receta en la que el orden importa tanto como las cantidades: primero se prepara y reposa la masa, después se forman y fríen las tortas y, por último, se incorpora la cobertura dulce.

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