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Jenny Llada se convierte en el amor secreto de Francisco Franco

Detrás de la figura de Francisco Franco, el nombre de Sofía Subirán permaneció durante décadas en el silencio. Amor frustrado del futuro Caudillo, testigo de una Melilla colonial y de una España que se adentraba en el siglo XX sin imaginar la guerra que vendría, Sofía ahora toma la voz en el escenario gracias a Hemisphere Producciones y a la actriz Jenny Llada, ofreciendo una mirada íntima y valiente de una mujer adelantada a su tiempo.

Jenny Llada en 'Le ordeno a usted que me quiera'.

Jenny Llada en 'Le ordeno a usted que me quiera'.emisphere Producciones

David González
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Hay personajes en la historia que dejan un hueco por lo que pudieron ser y no fueron. Es el caso de Sofía Subirán, un amor frustrado de Francisco Franco. La biografía oficial del dictador nos habla de su noviazgo complicado y posterior matrimonio con Carmen Polo, el único nombre femenino singular en la vida de Franco. Durante años se ocultó el nombre de su primer amor, Sofía Subirán. Solo Pilar Franco, hermana del Caudillo, habló de ella, aunque sin citarla, para disgusto de su cuñada, con quien no se llevaba especialmente bien.

La historia del militar y Sofía tuvo como escenario la Melilla de 1913, un contexto social con un pie más en el siglo XIX que en el recién estrenado siglo XX. Un mundo marcado por la milicia y por la colonia de españoles burgueses que se movían en un mismo círculo. Ahora, esta historia sube a las tablas con Sofía como voz cantante y constante de la narración.

El punto de partida de Le ordeno a usted que me quiera es el trabajo de investigación de Emilio Ruiz Barrachina, que convirtió la historia de Sofía primero en novela y luego en un brillante trabajo de investigación publicado por Lumen.

A través de materiales reales, especialmente las cartas de “Paco” a Sofía, Barrachina pone en marcha una obra que dramatiza lo real. Sofía es la protagonista y, a través de ella (y con un inteligente uso de apoyo audiovisual para ilustrar nombres y pasajes concretos que sirven de guía a los legos en materia histórica) conocemos la psique del joven que devendría en generalísimo de España y Jefe de Estado entre 1939 y 1975, tras la cruenta Guerra Civil.

Hemisphere Producciones ha tenido el acierto de escoger a Jenny Llada, uno de los iconos del cine de la Transición, para meterse en la piel de una mujer a través de la cual tenemos una ventana a una sociedad colonial detenida en el tiempo, que no imaginaba el desastre al que el país se encaminaba. También se refleja el papel de la mujer en la época: una determinada mujer, claro, de clase alta, cuyo objetivo era el matrimonio; sin él, estaba condenada a no tener una vida propia casi. Como dice el personaje en un momento, una mujer que pasó “de señorita a solterona”. Una realidad que marcaba a determinadas mujeres, relegándolas a no tener protagonismo en el día a día y convirtiéndolas, precisamente por ello, en testigos mudos del devenir de una época.

Sofía Subirán, como todas, tenía ideas y sentimientos, pero nunca se les dio relevancia. La obra de Hemisphere Producciones le da voz a Subirán, y esta tiene la forma y el cuerpo de Jenny Llada. La madrileña está hasta en lo que posiblemente sea el mejor papel de su carrera: un personaje en el que desmiente cualquier intento de despreciar de forma ridícula a una actriz vinculada al destape y a la comedia musical española. Jenny mantiene el pulso y humaniza al personaje durante la hora y media que dura el monólogo.

Cartel de la obra.

Cartel de la obra.Archivo

“Ella era una mujer muy avanzada, porque no era la típica que, cuando la pretendían, se casaba. En 1933, cuando las mujeres podían votar, su padre le prohibió hacerlo, pero ella se escapó y votó. Sofía esperó hasta que llegara su gran amor, pero de tanto idealizarlo, jamás llegó, y nunca se casó. Creo que ella y yo compartimos ciertos aspectos. Por ejemplo, yo me embarqué en el cine del destape y me encantó la oportunidad. Después me he reciclado y no me he quedado parada, porque a veces, por desgracia, te etiquetan, y me parecía horroroso. He demostrado que empecé en el cine del destape y luego he hecho revista, comedia, drama, he producido teatro, música y he actuado en series. Al igual que Sofía, creo que he sido una mujer adelantada”, confesaba hace unas semanas la actriz a El Cierre Digital.

Y lo cierto es que la productora no ha podido tener mejor ojo: un personaje secundario de la España previa a la Guerra encarnado por una de las actrices que protagonizaron la transición cinematográfica y social en nuestro país. Un círculo que se cierra en forma de reivindicación de Sofía Subirán como mujer con historia propia y de Jenny Llada como actriz de pro.

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