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"Muchos creen que están listas para comer y no es así": la OCU revela el error más común con las tortillas de patata del supermercado

La OCU alerta sobre la seguridad alimentaria de la tortilla de patata envasada y revela qué ocurre si se consume sin calentar

La OCU recuerda que muchas tortillas de patata refrigeradas del supermercado deben calentarse antes de comerlas para evitar riesgos de seguridad alimentaria.

La OCU recuerda que muchas tortillas de patata refrigeradas del supermercado deben calentarse antes de comerlas para evitar riesgos de seguridad alimentaria.Getty Images

Patricia de la Torre
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Muchos consumidores compran tortillas de patata envasadas en el supermercado con la idea de que son un producto listo para comer. Sin embargo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) acaba de lanzar una advertencia clara: no siempre es así. En un análisis reciente sobre tortillas refrigeradas disponibles en supermercados e hipermercados, la organización recuerda que ignorar las instrucciones del envase puede tener consecuencias para la seguridad alimentaria.

Según explican desde la propia OCU en su comunicado, un error frecuente es consumirlas directamente del envase sin calentarlas previamente. "Muchos compráis tortillas preparadas pensando que ya están listas para comer y no es así", señalan en el mensaje difundido a través de sus redes sociales. Y añaden una advertencia muy directa: "Si el envase indica que hay que calentarla antes de consumirla, hay que calentarla".

La OCU explica por qué debes calentar la tortilla de patata del supermercado

El motivo no tiene que ver únicamente con el sabor o la textura. La razón principal es sanitaria. Tal como aclaran desde la OCU, no todas las tortillas refrigeradas pasan por procesos industriales que eliminen completamente posibles microorganismos. Por eso el fabricante puede exigir calentarlas antes de comerlas.

La organización lo explica con claridad: "No todas están pensadas para comérsela directamente del envase, ya que pueden no haber pasado por un proceso que elimine posibles bacterias u otros riesgos". Consumirlas en frío cuando el etiquetado indica calentarlas puede, según advierten, "aumentar tu exposición a intoxicaciones alimentarias".

El consejo es sencillo, pero fundamental. "Haz caso al fabricante y caliéntalo lo que indica en su etiqueta" recomiendan desde la organización de consumidores. En muchos casos el proceso apenas requiere unos minutos en microondas o sartén, algo que según los expertos puede marcar la diferencia entre un consumo seguro o un riesgo innecesario.

Además del calentamiento previo, la OCU recuerda otra precaución básica que muchas personas olvidan: mantener siempre el producto refrigerado. Estas tortillas están pensadas para conservarse en frío y no deben permanecer demasiado tiempo a temperatura ambiente.

El análisis de la OCU sobre la tortilla de patata envasada: 22 suspenden

Más allá de la seguridad alimentaria, el estudio también ha evaluado la calidad gastronómica de estas tortillas listas para calentar. El resultado no ha sido especialmente positivo. De las 33 tortillas de patata refrigeradas analizadas, 22 suspenden la prueba de degustación realizada por un panel de expertos cocineros.

Según el análisis, las valoraciones negativas se concentran especialmente en las tortillas con cebolla, que obtuvieron puntuaciones incluso peores que las versiones sin este ingrediente. Aun así, algunas marcas sí logran una valoración aceptable, lo que demuestra que existe margen de mejora en este tipo de productos cada vez más presentes en la cesta de la compra.

La propia organización explica que las tortillas fueron "probadas, comparadas y revisadas en su calidad", analizando tanto su sabor como su composición.

En el apartado nutricional, los resultados son algo más moderados. La OCU señala que, en general, las tortillas envasadas no salen mal paradas desde el punto de vista nutricional. Sin embargo, sí han detectado algunos aspectos que conviene vigilar.

Uno de los más relevantes es el contenido en sal. En varios productos analizados, la cantidad supera el 1%, una cifra que puede resultar elevada si se consume con frecuencia. También se han encontrado casos con múltiples aditivos.

En concreto, la OCU explica que en algunos productos se han detectado hasta seis aditivos diferentes, entre ellos el benzoato de sodio (E211), un conservante que no siempre es bien valorado por los especialistas en nutrición.

Pese a todo, la organización insiste en que el problema principal no está tanto en su composición como en cómo se consumen. La clave, repiten, es seguir las indicaciones del etiquetado.

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