Sanidad advierte: “28 y 30 grados pueden ser suficientes para generar riesgo para la salud”
El Ministerio de Sanidad alerta de que el riesgo por calor no depende solo de los grados, sino de otros factores que también han de tenerse en cuenta

El umbral para padecer un golpe de calor depende de numerosos factores
El debate sobre el calor extremo en España ha vuelto a primera línea tras las advertencias del Ministerio de Sanidad, que recuerda que no existe un umbral único de temperatura a partir del cual el riesgo desaparezca o comience de forma universal.
En determinadas zonas del país, especialmente en áreas menos aclimatadas o con alta vulnerabilidad poblacional, valores en torno a los 28–30 grados pueden activar niveles de riesgo para la salud si se combinan con humedad, noches cálidas o ausencia de adaptación térmica.
Esta interpretación se apoya en los sistemas de vigilancia ambiental coordinados con la AEMET y otros indicadores sanitarios. El enfoque actual no se basa solo en el termómetro, sino en un modelo de impacto que cruza múltiples variables para anticipar efectos en la mortalidad y la morbilidad asociadas al calor.
Un sistema de alertas que no depende solo de los grados
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El sistema de prevención del calor del Ministerio de Sanidad se basa en umbrales variables que cambian según la zona geográfica y la adaptación histórica de la población. Esto significa que no todas las regiones reaccionan igual ante la misma temperatura.
En áreas del norte peninsular, donde las olas de calor son menos frecuentes, valores moderados pueden generar alertas si se mantienen varios días o si se combinan con humedad elevada. En cambio, en zonas del sur o del litoral mediterráneo, la población está más acostumbrada a temperaturas altas, lo que eleva ligeramente los umbrales de riesgo.
El modelo de vigilancia incorpora datos de la AEMET, que aporta predicciones meteorológicas diarias, y los cruza con información sanitaria. El objetivo no es solo predecir el calor, sino anticipar sus efectos en la salud pública. Esto incluye hospitalizaciones, golpes de calor o aumento de mortalidad en colectivos vulnerables como personas mayores, pacientes crónicos o población infantil.
Por qué 28–30 grados pueden ser suficientes para generar riesgo
Aunque a primera vista 28–30 grados puedan parecer valores moderados, el sistema sanitario español considera que el impacto del calor depende de factores acumulativos. No es lo mismo una temperatura puntual que una sucesión de noches cálidas sin descenso térmico. El estrés térmico se agrava cuando el cuerpo no puede recuperarse durante la noche, lo que incrementa el riesgo cardiovascular y respiratorio.
Además, la humedad relativa juega un papel clave. Con niveles altos de humedad, la sensación térmica aumenta y el cuerpo pierde eficacia para regular su temperatura mediante el sudor. Esto puede provocar deshidratación incluso sin alcanzar valores extremos en el termómetro.

Es imprescindible estar bien hidratado y cubrirse la cabeza
Zonas donde 28–30 °C pueden activar riesgo relativo
Cornisa cantábrica: Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. Aquí el cuerpo está menos 'adaptado' al calor sostenido. Un episodio de 28–30 °C con humedad alta y noches tropicales puede generar más estrés térmico que en el sur.
- Interior de Castilla y León (zonas elevadas o frescas). En provincias como León, Burgos o Soria, los umbrales de alerta suelen ser más bajos que en áreas mediterráneas, porque el impacto sanitario aparece antes cuando hay desviación respecto al clima habitual.
- Zonas de montaña o transición climática (Pirineos, áreas interiores de Aragón o Navarra). Cuando se producen episodios cálidos tempranos o fuera de temporada, incluso valores “moderados” pueden activar vigilancia si no hay adaptación previa.
- Áreas urbanas densas del norte y centro. Ciudades con efecto isla de calor (Oviedo, Bilbao, Valladolid en episodios concretos) pueden registrar impacto elevado con temperaturas que en otras zonas serían normales.
En resumidas cuentas, el sistema de alertas del Ministerio de Sanidad no se basa en un único número, sino en un índice combinado que permite ajustar la respuesta sanitaria en cada territorio.
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