Madrid se queda sin dos templos de la noche: después de Opium cierra Oh My Club

La conocida sala de Rosario Pino, propiedad del valenciano Grupo Salamandra, cambia de manos y pone fin a una etapa marcada por famosos, reservados VIP y algunas de las noches más reconocibles de la capital

Una sesión de tardeo de Fran Ares en Oh My Club

Publicado por
Miguel Queipo de Llano

Creado:

Actualizado:

Madrid va a necesitar actualizar su particular mapa de la noche. Oh My Club no volverá a abrir sus puertas después del verano, según ha podido saber ESdiario tras haberlo anunciado sus gerentes en redes sociales esta misma madrugada. La conocida discoteca de la calle Rosario Pino ha sido vendida y pondrá así punto final a una etapa que la convirtió en uno de los nombres más reconocibles del ocio nocturno madrileño.

El comprador todavía no ha trascendido y alrededor de la operación circulan diferentes rumores que, de momento, conviene dejar exactamente donde están: en la barra de los rumores. Lo que sí está cerrado es el cambio de propiedad y la despedida del proyecto de Oh My Club, perteneciente al valenciano Grupo Salamandra. Su propia programación todavía mantiene las dos fiestas de apertura postveraniega, para el próximo fin de semana, anunciadas en Fourvenues, pero el cierre está confirmado.

El cierre llega, además, pocas semanas después del de Opium Madrid, otro de los grandes nombres del discotequeo capitalino. Dos bajas de mucho peso en apenas un verano para una noche madrileña acostumbrada a que cambien nombres, propietarios y conceptos, pero también a conservar durante años determinados templos a los que uno sabía perfectamente dónde acudir cuando llegaban determinadas horas.

Anuncio del cierre de Oh My Club por la gerencia de la discoteca

Oh My Club ocupaba unos 1.500 metros cuadrados en Rosario Pino, muy cerca de Castellana y Plaza de Castilla, con un aforo aproximado de 1.700 personas, varias zonas VIP y reservados que podían alcanzar los 5.000 euros. Por allí pasaron multitud de famosos y también trabajaron nombres televisivos como Kiko Matamoros, Alejandra Rubio, hija de Terelu Campos, o Jacobo Ostos, el DJ hijo del fallecido Jaime Ostos.

Por allí también era frecuente encontrarse a deportistas destacados. Este mismo año se dio la curiosa circunstancia de que el primer equipo de un club de Madrid fue a celebrar una fiesta allí... y en el reservado de al lado, separados solo por una lona, se encontraba el Juvenil de ese mismo club haciendo lo propio. Pasar inadvertido, en Oh My Club, era complicado.

Ahora habrá que esperar para saber quién ha comprado el local y qué pretende hacer con él. Porque en Madrid las discotecas mueren con bastante menos facilidad que sus nombres: cambian el nombre del cartel, reforman la barra, las luces y los reservados, inauguran otra vez y la noche continúa.

Cargando contenidos...

Pero este verano deja dos nombres en la cuneta. Primero Opium. Ahora Oh My Club. La madrugada madrileña pierde dos apellidos de una tacada.