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Quién controla la nueva noche de Madrid: los grupos que han cambiado la forma de salir

Sounds, Gunilla, SLVJ, GLH y otros empresarios del sector se reparten una capital donde la discoteca tradicional cede terreno ante conciertos, cenas, espectáculos, copas y conceptos capaces de ofrecerlo prácticamente todo

El nuevo ocio nocturno en Madrid: cena, copas, sesiones exclusivas... en el mismo local

El nuevo ocio nocturno en Madrid: cena, copas, sesiones exclusivas... en el mismo localIA

Miguel Queipo
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Miguel Queipo de Llano

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Madrid sigue saliendo. Muchísimo. Lo que ha cambiado es cómo, dónde y, sobre todo, con quién. La época en la que una discoteca era simplemente una pista, unas barras y una puerta complicada de atravesar empieza a parecer tan lejana como llamar Pachá a Teatro Barceló. Ahora se cena, llega el espectáculo, aparece un DJ, desaparecen las mesas y la noche continúa sin necesidad siquiera de cambiar de local.

Detrás de esa transformación hay un puñado de grupos y empresarios que se están repartiendo el nuevo Madrid nocturno. Algunos llegaron desde la restauración y descubrieron que después del postre había negocio. Otros hicieron exactamente el recorrido contrario.

Grupo Sounds: Madrid exporta su noche

Es el caso de Grupo Sounds, dirigido por su CEO, Alberto Hidalgo, probablemente la excepción más interesante. Sounds nació en Madrid durante la pandemia y ha levantado un pequeño imperio mucho más volcado en el clubbing: Fitz, Vandido, Bonded, Castellana 8 y Teatro Barceló forman parte de su cartera.

Su buque insignia, Fitz, ha encontrado además la fórmula del éxito arrollador: convertir una noche de discoteca en un acontecimiento. Por su escenario de Princesa han pasado grandes nombres del urbano y la electrónica, con actuaciones en un recinto mucho más pequeño que aquellos que esos artistas podrían llenar habitualmente. La proximidad, la exclusividad y el tirón en redes hacen el resto. Porque su inversión en marketing merecería casi un capítulo aparte.

Y Sounds ha comenzado a hacer el camino inverso al de quienes vienen a conquistar Madrid. Tras el crecimiento en la capital, Fitz Marbella explotó en 2025 con artistas internacionales y este verano Fitz Mallorca ha abierto en el antiguo edificio de Tito's, en el paseo marítimo de Palma. La marca se define precisamente como The House of Artists.

De cenar a bailar sin cambiar de puerta

El otro modelo es prácticamente el dominante. Grupo Gunilla lleva años mezclando ambos mundos alrededor de Recoletos y Salamanca con Gunilla, Giselle, Grace o su terraza Tayrona. La fórmula del dinner club permite empezar sentado y terminar bastante menos formalmente.

SLVJ ha llevado esa experiencia hacia la cocina japonesa, espectáculo y copas en zonas top como Velázquez y Canalejas, mientras GLH Singular Restaurants juega una liga todavía mayor: supera ya los 22 restaurantes y reúne marcas como Habanera, Carbón, Castizo, Pabblo o Hipnótico, el antiguo Fanático, donde por la noche la gastronomía comparte protagonismo con música y espectáculo.

Los mexicanos también quieren su parte en Madrid

La nueva noche madrileña también habla con acento mexicano. Mandala Group eligió Madrid para iniciar su desembarco europeo y uno de sus escaparates es Houdinni, en Serrano 41: un club de alta gama inspirado en el underground neoyorquino, volcado en el house, el público internacional y las mesas VIP. No es precisamente una aventura para probar suerte: el grupo ha comenzado a construir en la capital una cartera que mezcla restauración y fiesta y confirma otra de las grandes transformaciones del sector. Madrid ya no sólo exporta modelos como Fitz; también se ha convertido en territorio de conquista para grandes operadores extranjeros.

También está el universo construido por empresarios como Kike Sierra, vinculado a Panthera y a proyectos como Nómada e Ishtar, donde la cena desemboca naturalmente en DJs y copas. Pero no todo pasa por sentarse primero a la mesa. Rubicón, en la calle del Cid, junto a la Puerta de Alcalá, reivindica la discoteca de madrugada de toda la vida con una propuesta de reguetón y house para un público adulto y un horario que todavía entiende que salir de fiesta significa poder volver a casa cuando ya ha amanecido. Sus tardeos de fin de semana, además, son memorables.

Viejos zorros, nuevos conceptos

Mucho antes de que media capital empezara a hablar de locales 360º, Florida Park ya había entendido por dónde iba el negocio. Ramón Matoses y Nacho Fernández convirtieron la histórica sala del Retiro en un enorme multiespacio en el que conviven restaurante, tapas, terrazas, copas, DJ y espectáculos hasta bien entrada la madrugada. La fórmula funcionó y ambos terminaron aliándose con Pablo Marín, socio de Lula Club, para hacerse con otro pedazo de la historia nocturna madrileña: la antigua Posada de las Ánimas, hoy transformada en Blondie, donde la ambición declarada es ofrecer un servicio más próximo al de un restaurante con estrella Michelin que al de una discoteca.

Y luego están quienes conocen la noche madrileña desde mucho antes de que alguien inventara la expresión dinner club. Tito Pajares resucitó Gabana seis años después de su cierre, pero no se limitó a recuperar aquella discoteca de los noventa: la nueva Gabana comparte 3.200 metros cuadrados con Jimmy's, alta gastronomía, coctelería, actuaciones y terraza. "Ahora es lo que se lleva", resumió el propio Pajares al explicar el concepto.

Mientras tanto, otros nombres históricos también encuentran una segunda vida. Graf vuelve a funcionar en María de Molina 50, con más de 700 metros cuadrados, después de que aquel espacio atravesara diferentes etapas y denominaciones.

El resultado es una noche con más oferta, más inversión y, sobre todo, menos fronteras entre comer, beber, escuchar un concierto y bailar. Madrid no ha dejado atrás la discoteca. La ha metido dentro del restaurante, ha colocado un escenario al lado y ha llamado a un DJ. Y después ha cobrado por las tres cosas.

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