Muere Elke Sommer, la rubia que revolucionó el cine de los años sesenta y escandalizó a la España de Franco con un bikini
Fue una de las grandes estrellas europeas de los años sesenta, compartió pantalla con Paul Newman y Peter Sellers y protagonizó uno de los primeros grandes escándalos del bikini en el cine español. Elke Sommer ha fallecido a los 85 años en Los Ángeles, tres meses después de perder a su marido.

Elke Sommer.
Elke Sommer falleció el miércoles 28 de octubre en su residencia de Bel-Air, en Los Ángeles, apenas tres meses después de la muerte de su esposo, Wolf Walther. Su hijastro, Sebastian Walther, confirmó que la actriz murió por insuficiencia cardíaca. «Elke falleció en paz alrededor de las 10 de la noche. Ahora por fin puede volver a estar con su amado esposo», expresó al diario alemán Bild.
En la actualidad, su nombre puede decir poco, pero para los cinéfilos evoca una época, los años sesenta, en la que el cine europeo le daba sopas con ondas al gigante hollywoodiense e incluso pescaba en los caladeros del viejo continente. Casi siempre para no saber qué hacer con la pieza adquirida.
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Elke Sommer fue un poco la alemana oficial de los sesenta. Todos los tópicos de la rubicunda valquiria fueron encarnados por ella en un tiempo en el que el cine recogía la apertura sexual que se empezaba a reclamar en las sociedades occidentales. Aunque deja un grato recuerdo, no tuvo demasiada suerte en los vehículos que explotaron su belleza. Fue algo así como la Brigitte Bardot de la serie B.
Elke Schletz, su nombre real, nació en Berlín el 5 de noviembre de 1940, hija de un pastor protestante. Con 17 años decidió abandonar los estudios para trabajar como au pair en Londres. Fue dos años después cuando su vida cambió. Durante unas vacaciones con su madre en la localidad costera italiana de Viareggio, un desconocido le colocó una banda mientras estaba sentada en una cafetería y la proclamó ganadora de un concurso de belleza. Una fotografía publicada al día siguiente en la prensa llamó la atención de un productor cinematográfico.
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Fue el gran Vittorio De Sica quien le abrió las puertas del cine italiano, que vivía su edad de oro tanto en lo creativo como en lo industrial y producía a toda velocidad cintas de romanos, del Oeste, de gánsteres... Toda una maquinaria en la que nunca sobraba una rubia atractiva.
Pasó por todas las cinematografías europeas del momento: Francia, Inglaterra, Alemania, Italia... En la España cateta de principios de los sesenta escandalizó por lucir un bikini de dos piezas en Bahía de Palma (1962), una aburridísima película de verano con Arturo Fernández como anquilosado galán. La diferencia norte-sur trasladada al mundo de la belleza. El bikinazo de la Sommer hizo historia. Más por la escasez a la que el franquismo había acostumbrado a su pueblo que por el traje de baño en sí. Visto hoy, era más casto que Tamara Falcó. El bikini causó furor e hizo que la pésima cinta fuera un taquillazo y que anunciara a los habitantes de las Baleares las hordas de suecas, suizas y alemanas que llenarían nuestras playas de bikinis y, poco después, ¡albricias!, de topless.

Elke Sommers y Peter Sellers en 'El nuevo caso del Inspector Closseau' (1964).
Hollywood se fijó en ella y se la llevó a Los Ángeles para acompañar a Paul Newman en El premio (1963), que fue un gran éxito. Ganó el Globo de Oro a la Mejor Nueva Estrella del Año, un galardón que compartió con otras recién llegadas: Ursula Andress y Tippi Hedren. Las tres tendrían carreras muy diferentes.
Tras esta cinta llegó su papel más recordado. Acompañó a Peter Sellers en El nuevo caso del inspector Clouseau (1964), continuación de la exitosísima La pantera rosa del año anterior. En la cinta protagonizaba un tímido, pero audaz, desnudo que motivó la llamada de Playboy, que volvió a recurrir a ella en 1967.

Elke Sommer en 'Bahía de Palma' (1962).
Lo que siguió no fue tan bueno: El arte de amar (1965), junto a James Garner y Dick Van Dyke; El Oscar (1966), con Stephen Boyd; Más peligrosas que los hombres (1967), y La mansión de los siete placeres (1968), con Dean Martin y Sharon Tate.
Buscando un escape a su carrera artística, volvió a Europa y se puso en manos de uno de los reyes del cine de terror: Mario Bava. Con él hizo Orgía de sangre (1972), junto a Joseph Cotten. También con Bava rodó en España El diablo se lleva a los muertos (1974), donde interpretaba a una turista que, mientras disfrutaba de la monumental Toledo, caía en las garras del mismísimo diablo, encarnado por Telly Savalas. El galán de la cinta era el mismísimo Espartaco Santoni, recién divorciado de Marujita Díaz. Según contó el venezolano en sus escandalosas memorias, No niego nada (1990), durante el rodaje vivió una experiencia sexual con la alemana de lo más escandalosa.
La relación de Elke con España no había quedado interrumpida tras su bikinazo junto a Arturo Fernández en 1962. En 1968 rodó junto a Antonio Isasi-Isasmendi una de las películas españolas más taquilleras de la historia, Las Vegas: 500 millones, una cinta de factura internacional que muchos creyeron americana. También en España hizo una muy comentada versión de Diez negritos (1974), de Agatha Christie, junto a nombres como Oliver Reed, Teresa Gimpera o Charles Aznavour.
Desde los años setenta se centró en su trabajo en el cabaré y el teatro. Su último papel importante en el cine fue El prisionero de Zenda (1979). En 1982, la crítica elogió su papel de Magda Goebbels en El imperio del III Reich, una exitosa miniserie sobre el Holocausto.
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Elke Sommer se casó en 1964 con Joe Hyams, vistiendo un controvertido vestido de novia negro, y se divorció en 1981. Doce años después se casó con el empresario hotelero Wolf Walther, con quien permaneció hasta el fallecimiento de este.
También interesó a la prensa del corazón por una disputa judicial muy conocida con la también actriz Zsa Zsa Gabor y su esposo, el príncipe alemán Frederick von Anhalt. En 1993, un jurado de Santa Mónica concedió a Sommer 3,3 millones de dólares por daños y perjuicios tras considerar que ambos la habían difamado en entrevistas publicadas en medios alemanes.