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El caso Paco Salazar pone contra las cuerdas al PSPV: Pilar Bernabé y Rebeca Torró achicharradas

Las dos socialistas valencianas son las máximas responsables de Ferraz en materia de Igualdad, la secretaria de Organización además amiga personal del acosador, y a las que los dirigentes cabreados señalan como las principales culpables de no saber conducir el tema

Pedro Sánchez en un acto con mujeres como Pilar Bernabé y Rebeca Torró

Pedro Sánchez en un acto con mujeres como Pilar Bernabé y Rebeca Torró

Enrique Martínez Olmos

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Quien iba a decir que un señor de Sevilla iba a acabar poniendo en solfa a los dos principales referentes del socialismo valenciano -con permiso de la líder Diana Morant y si alguien la considera referencia en algo- y a ser un problema para el PSPV. Pero el terremoto ocasionado por el caso Paco Salazar y la ocultación de las denuncias de acoso sexual en el seno del PSOE sanchista ha tenido varias réplicas, y una de las principales sacudidas ha sido en territorio valenciano, donde Pilar Bernabé, máxima responsable de Igualdad del PSOE, y Rebeca Torró, la secretaria de Organización -sucesora de Santos Cerdán en el puesto- y por tanto responsable de Ferraz, son las personas a las que dirigentes y militantes socialistas cabreados apuntan como principales responsables de no controlar un tema que amenaza seriamente al dalado voto femenino del PSOE. Y algunas ya hasta piden cabezas.

La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, sale muy tocada de la crisis de Paco Salazar. Ascendida por el propio Pedro Sánchez a secretaria de Igualdad del PSOE con la intención de darle protagonismo tras la dana de Valencia como la cara alternativa al PP de Mazón, se pensaba que su nueva responsabilidad en Ferraz era grabarse vídeos cuando hay un día internacional, hacer algún acto de mujeres o salir de vez en cuando a tachar de negacionista y machista a la derecha. Hasta que ha estallado la ocultación de las denuncias de acoso sexual a Paco Salazar y ella, en lugar de calmar el asunto, protagonizó una reunión interna telemática que acabó en rebelión interna por la falta de explicaciones y por frases como "es mejor estar en silencio y no hacer ruido" o cortar la conexión con la excusa de atender otros asuntos. 

Pilar Bernabé, lejos de apagar un fuego, contribuía a hacerlo más grande y no es capaz de explicar por qué el PSOE se niega por ahora a llevar a la Fiscalía las denuncias de acoso sexual contra Paco Salazar. Dirigentes socialistas como Adriana Lastra o Andrea Fernández coloreaban la cara a la delegada del Gobierno y secretaria de Igualdad del PSOE exigiendo ir al ministerio público y pidiendo "asumir todas las responsabilidades que hagan falta". Bernabé se ha visto sobrepasada sin ser diligente en aplacar el problema, quemada dando la cara por Pedro Sánchez y María Jesús Montero -¿qué le deben a Salazar que tienen miedo a llevarlo a la Fiscalía?-, viendo cómo se desmoronaba la imagen feminista que quiere proyectar y poniendo al PP el argumento en bandeja. Ahora dice que "no hemos estado a la altura", pero con un perdón no basta, dirigentes cabreados piden actuar con contundencia, y eso sigue sin hacerlo Ferraz. Y sin explicar además por qué no quiere hacerlo.

Pero Pilar Bernabé no está sola en la quema. Dirigentes socialistas apuntan a otra valenciana de Ferraz, la secretaria de Organización, Rebeca Torró, a la que además le atribuyen una relación personal cercana con el propio Paco Salazar. No olvidemos que Pedro Sánchez coloca a Torró en un puesto clave del PSOE sin tener ni idea de la organización interna sólo para que sea una cara visible mujer y tener a Salazar detrás de adjunto siendo quien llevara de verdad la secretaría de Organización, experimento que se fastidia cuando alguien internamente filtra la primera denuncia de acoso y se ven obligados a apartarlo de Ferraz. Pero por lo que estamos viendo, fue un paripé y Salazar ha seguido manejando en el partido y en Moncloa. Torró ha vuelto a demostrar sin embargo que el cargo le viene grande, y que pese a ser mujer, no se ha puesto del lado de las denunciantes de acoso sexual sino que ha contribuido a la estrategia de ocultación de Ferraz. Dos valencianas que se las prometían de vino y rosas en la cúpula del PSOE, y que cuando han estado ante un problema real, han quedado desacreditas, y con ellas todo su discurso feminista del que tanto presumen. 

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