descarrilamiento
El tren lleno de valencianos que se libró de la tragedia de Adamuz por dos horas
Un convoy de Sevilla a Valencia repleto de pasajeros pasó por el punto exacto mortal y sus sensores detectaron anomalías claras en el comportamiento de la vía pero no se consideraron

El tren Iryo siniestrado en Adamuz
La tragedia de Adamuz que ha costado 45 muertos y decenas de heridos tras el descarrilamiento de dos trenes no fue un rayo caído del cielo o “mala suerte” como venden dirigentes de izquierda. No fue un accidente o un infortunio imposible de detectar. Cada día que pasa, los datos que van saliendo dibujan un escenario aún más inquietante: hubo avisos previos, hubo señales en la vía y hubo un tren cargado de pasajeros valencianos que pasó por el mismo punto apenas dos horas antes y se libró de la catástrofe que detectó algo raro.
Ese tren, que cubría el trayecto Sevilla–Valencia y viajaba lleno de valencianos que regresaban a casa, atravesó Adamuz a las 17:40 horas del domingo, dos horas antes del descarrilamiento mortal del Iryo que acabaría provocando 45 fallecidos tras el choque con un Alvia que circulaba en sentido contrario. Los sensores de ese convoy detectaron algo que hoy hiela la sangre: anomalías claras en el comportamiento de la vía. No eran imaginaciones del maquinista ni sensaciones subjetivas. Eran datos objetivos, registrados por los sistemas de control. Los valores de inestabilidad, según ha reconocido el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, “superaban el comportamiento normal” en el punto kilométrico 319, exactamente donde horas después se partiría el carril.
España
La chapuza de Óscar Puente en reparar el AVE: grapas baratas, material reutilizado y un 70% menos
Enrique Martínez Olmos
La explicación oficial es tan técnica como inquietante: esas anomalías “no rebasaban el nivel de alarma”. Traducido al lenguaje real: el sistema detectó que algo iba mal, pero no lo suficiente, según los protocolos, como para detener el tráfico ferroviario. Dos horas después de que pasara un tren lleno de valencianos de Sevilla a Valencia, algo en la vía de Adamuz se rompió, decenas de personas murieron y España despertó a una de las mayores tragedias ferroviarias de su historia reciente. Ahora sabemos, gracias al primer informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, que la rotura del carril fue previa al paso del Iryo, desmontando el relato inicial y apuntando directamente al estado de la infraestructura. Y ahora sabemos algo aún más grave: esa infraestructura ya estaba dando señales claras de fatiga horas antes.
Este nuevo dato vuelve a dejar en entredicho al Ministerio de Transportes y sobre todo a Óscar Puente. Porque ya no se trata solo de qué pasó a las 19:40 horas en Adamuz. Se trata de qué a las 17:40 horas algo se detectó, pero no se consideró para que los trenes siguieran circulando por un punto que ya mostraba signos claros de inestabilidad. 45 muertos después, descubrimos que hubo un tren lleno de valencianos que se salvó por dos horas. Y la suerte, cuando se trata de seguridad ferroviaria, no puede ser el último cortafuegos del sistema.
España
Giro en el accidente de Adamuz: testigos certifican que no hubo choque de trenes
Enrique Martínez Olmos