La pausa del café
El sinsentido de los carriles bici
No caigamos en el habitual simplismo de que hacer carriles para ciclistas es progresista y sostenible y no hacerlos es de fachas y retrógrados.

Carril bici junto al Paseo de Granada/ Foto: archivo Vigo
Debo dejar patente que servidor es un asiduo usuario de la bicicleta como medio de desplazamiento y un férreo defensor de su uso como transporte alternativo; viajo cada verano por toda España desde Elche con mi bicicleta, voy diariamente a trabajar con ella y la utilizo en cada desplazamiento urbano e interurbano que me surja; así pues, creo que puedo tener derecho a analizar y manifestar mi incomodidad en la manera de cómo se está enfocando la movilidad alternativa en nuestras ciudades.
Vamos a dejar a un lado el ingente gasto económico en construir carriles bici como churros porque muchos están subvencionados por Europa, pero ya que hay dinero, vamos a hacerlo bien. En primer lugar, antes de construir un carril ¡hablen primero con los colectivos ciclistas! Pero no sólo los ecologistas, sino con los usuarios del pedal que no tienen porqué ser necesariamente colectivizados en grupos de izquierda. Vertebrar y conectar completamente todo nuestro territorio a través de carriles bici es imposible y crear segmentos que no conducen a ninguna parte, como hacer 100 metros, es restar inútilmente plazas de aparcamiento, entorpecer el tráfico y es hasta peligroso para el ciclista a la hora de reincoporarse a la vía. Yo quiero poder desplazarme completamente de un punto a otro en bicicleta por Elche y su término municipal y eso no se logra con pequeños tramos de carriles bici sino con algo más que eso.
Si pretendemos que la gente opte por la bicicleta en lugar de coger el coche sólo se puede conseguir a través de la concienciación para la convivencia entre bicicletas y vehículos motorizados en la ciudad, que es cada día mayor, y ¡compartiendo calzada! No podemos hacer carriles bus, carril bici, carril patinete… porque es imposible. Hagamos que los vehículos convivan y se respeten que es más barato y más eficiente y no destroza el urbanismo. Las ciudades no están preparadas para incorporar tanto carril y sobreexponer a los conductores y peatones a tanta señalética que confunde, distrae y genera más peligro para todos.
Mi propuesta es la convivencia por las mismas vías urbanas de todos los vehículos acompañado de una limpieza y adecuación de arcenes en carreteras interurbanas, para poder ir de Elche a Alicante por un gran arcén sin necesidad de construir un enorme carril bici paralelo expropiando más terreno. La realidad es que la educación cívica ha hecho posible esa convivencia, cada día los coches respetan más, pero la parte política no ha hecho adecuadamente sus deberes o no ha sabido entender el mensaje. A día de hoy en la mayoría de ciudades no se puede ir con seguridad dentro de un carril bici porque son peligrosos, mal diseñados, te orillan contra el coche en las rotondas, se cortan, te dejan en medio de la nada, se suben en aceras, realizan giros imposibles, están llenos de suciedad, charcos, cristales, personas haciendo running o incluso carritos de bebé.
Seamos sensatos y saquemos los carriles bici de la ecuación política para optar por un tráfico racional y estudiado. No caigamos en el habitual simplismo de que hacer carriles para ciclistas es progresista y sostenible y no hacerlos es de fachas y retrógrados. Los ciclistas merecemos altura de miras, las ciudades esperan urbanismos pragmáticos y los ciudadanos desean acuerdos con lógica entre partidos y no luchas absurdas utilizando elementos básicos como en este caso los carriles para bicicletas.