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El español Álex Palou triunfa en la IndyCar y olvida la Fórmula 1

Ha dominado América con sigilo, evita el foco de la fama, lleva una vida tranquila junto a su familia y solo consideraría cruzar el Atlántico para competir en la Fórmula 1 si es con un monoplaza competitivo y con opciones reales de victoria.

El piloto español Álex Palou celebra su triunfo en las 500 Millas de Indianápolis 2025

El piloto español Álex Palou celebra su triunfo en las 500 Millas de Indianápolis 2025TWITTER ALEX PALOU

Publicado por
Mariola López

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Con solo 28 años, Álex Palou Montalbo brilla en la IndyCar, el principal campeonato de monoplazas de Estados Unidos. El piloto catalán ha conquistado tres títulos en las últimas cuatro temporadas y, este año, está marcando una campaña histórica con ocho victorias, liderando con autoridad la clasificación general. A falta de tres carreras, está a dos triunfos de igualar el récord histórico de la competición: diez victorias en una sola temporada.

Su temporada ha sido una exhibición de talento, consistencia y lectura de carrera. Ganó en Indianápolis, el templo del automovilismo americano, donde se celebra cada año la mítica Indy500, y desde entonces no ha bajado el ritmo. Se ha impuesto en óvalos, circuitos urbanos y trazados permanentes, adaptándose como nadie a las distintas condiciones del campeonato. Y lo ha hecho sin hacer ruido, con ese perfil bajo que le caracteriza fuera de la pista.

Palou tuvo su oportunidad de acercarse a la Fórmula 1. Estuvo vinculado a McLaren, incluso probó sus monoplazas, pero el salto nunca se consumó. Él mismo ha reconocido que solo se plantearía correr en la F1 si es para pelear por victorias, no por figurar. “No quiero correr por correr”, deslizó en su día. Esa exigencia personal, casi quirúrgica, le alejó del pináculo del automovilismo... por ahora.

El antihéroe

En Estados Unidos ha encontrado algo más que éxito deportivo. Vive allí con su pareja y su hija, y disfruta de una vida tranquila, lejos de los focos mediáticos. "Puedo salir a la calle sin que nadie me reconozca", ha contado en más de una ocasión, con una sonrisa de alivio. Esa vida paralela a la fama contrasta con su notoriedad en los circuitos.

El piloto nacido en Sant Antoni de Vilamajor debutó en karting como tantos otros talentos precoces, pasó por la Fórmula 3 japonesa y aterrizó en la IndyCar en 2020. En solo cuatro años ha conquistado el campeonato tres veces y ha convertido lo excepcional en rutina. Su madurez al volante, su capacidad de gestión en carrera y su consistencia son ya legendarias en el paddock americano.

Mientras los focos europeos se centran en la Fórmula 1, Palou va construyendo una leyenda en paralelo. Pilotos como él, dominantes y técnicos, recuerdan que el automovilismo tiene más de un escenario de élite. En 2025, su hoja de servicios podría ampliarse con un nuevo récord de victorias si mantiene el ritmo actual.

Lo curioso es que todo este palmarés no ha alterado su manera de ser. Lejos de la pompa y los egos, Palou sigue centrado en su equipo, en su familia y en las carreras. Sabe que los títulos ayudan, pero también que no necesita de la Fórmula 1 para demostrar que está entre los mejores pilotos del mundo.

Su historia no termina aquí. El paddock de la F1 lo sigue vigilando, y no sería extraño que en algún momento llegue una oferta que le permita competir donde muchos sueñan. Hasta entonces, Palou sigue haciendo historia en Estados Unidos, a su manera: sin estridencias, pero con un talento que habla por sí solo.

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