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con guante blanco

Miguel Queipo

Miguel Queipo de Llano

El sheriff Arbeloa se lía a tiros, y quizás sea el mejor plan

La contracrónica del Villarreal - Real Madrid (0-2) de LaLiga

Alvaro Arbeloa, el sheriff del Real Madrid

Alvaro Arbeloa, el sheriff del Real MadridGetty Images

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No me lo negarán: fue un partido de esos que mola ver. Idas y venidas, cero tikitaka, veinte tipos (los porteros se libraron) corriendo arriba y abajo como si les persiguiera la escoba del Tren de la Bruja... Pero sinceramente, tras el paseo intersemanal ante el Mónaco, esperaba pese a todo algo más del Real Madrid. Sobre todo, algo más de control, y no me hagan chistecitos profilácticos que luego cualquiera sabe cómo celebra Bellingham su próximo gol, y que encima me lo dedique. ¡Qué horror!

Álvaro Arbeloa ha cogido al equipo por las solapas, lo ha agitado y les ha mandado al frente. Es el sheriff, lo demuestra en las ruedas de Prensa, con su actitud durante los partidos y de momento sus muchachos le siguen alborozados. Ojalá dure. Pero en Villarreal, al Madrid le salió un Western. O perdón, un Eastern, que la ciudad castellonense anda por esos lares. Dos pistoleros frente a frente en una shot salad (ensalada de tiros, en espanglish) en la que lo mismo acribillaban al de enfrente que se llevan el tiro en el pecho.

Siempre se ha dicho que cuando los partidos se desmelenan, el Madrid sale beneficiado. Teniendo en cuenta que todo el madridismo (menos el que habita en los despachos) sabe que falta un medio centro que ordene al equipo, y que el único que funciona como tapón para los ataques adversarios, Tchouameni no estuvo en La Cerámica por sanción, el técnico madridista decidió que el partido iba a ser a la carrera, de un área a otra. Se llama conocer el ADN del Real Madrid, digo yo. Habrá que ver si esto es para siempre o un recurso de emergencia ante la ausencia del espárrago francés. Pero no parece mal plan. Mientras funcione, claro.

Pero funcionó. Sustos alrededor de Courtois, otros cuantos en las proximidades de Luis Junior. Pero nadie acertaba con la bala de plata. Nadie puede discutir que el Madrid no corriera, porque corrió, ni tampoco que todavía queden muchas costuras deshilachadas, pero al menos hay compromiso. Y encima tiene a Mbappé, que no es Lee Marvin pero sí es Liberty Valance, brutal con los revólveres. Tras amenazar un par de veces en el primer tiempo, liquidó al submarino amarillo porque le pagan para esto. Es un profesional. El sheriff Arbeloa lo tiene claro: que nadie le mate a su Liberty Valance, que nadie tenga un Tom Doniphon. O lo que es lo mismo, que nadie tenga un John Wayne.

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