ATLETISMO
María Vicente recupera la sonrisa después de catorce meses de auténtico calvario
La heptatleta culminó con 6.372 puntos un regreso levantado sobre una rotura del tendón de Aquiles, una carrera perseguida por las lesiones y el miedo constante a quebrarse otra vez cuando más alto volaba

Maria Vicente vuelve a sonreír y eso es una magnífica noticia
Más allá de las medallas conseguidas por la delegación española en los Europeos de Atletismo de Birmingham, la gran protagonista española ha sido María Vicente. España se marcha con los oros de María Pérez y Paul McGrath en la media maratón marcha; las platas de Marta García, en 5.000 metros, y Miguel Ángel López, en la maratón marcha; los bronces de Mohamed Attaoui, en 800, y Raquel González, en la maratón marcha; el bronce del 4x100 mixto de Guillem Crespí, Maribel Pérez, Andoni Calbano y Jaël Bestuéy y otro tercer puesto del equipo femenino de maratón formado por Ester Navarrete, Fátima Ouhaddou, Carolina Robles y Meritxell Soler. Vicente no subió al podio. Su victoria estaba en otro sitio.
La atleta de L’Hospitalet terminó octava el heptatlón con 6.372 puntos, nuevo récord de España y 68 más que la plusmarca que ella misma conservaba desde 2021. Tres días antes había confesado que solo quería terminar el campeonato con una sonrisa. Cumplió. La marca fue casi la propina.
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Sandra Sánchez
Porque la imagen de María Vicente sonriendo en Birmingham conduce inevitablemente al 1 de marzo de 2024. En el Mundial en pista cubierta de Glasgow lideraba el pentatlón después de ganar los 60 metros vallas. Al dirigirse hacia el listón de 1,73 metros, el tendón de Aquiles izquierdo se rompió. Cayó sobre la colchoneta, salió llorando y perdió también los Juegos Olímpicos de París. Tenía 22 años y volvía a romperse justo cuando parecía preparada para comerse el mundo.
Catorce meses para volver a empezar
Después llegaron la operación, la rehabilitación y catorce meses sin competir. Primero en el Centro de Alto Rendimiento de Barcelona y después en San Sebastián, junto a su entrenador, Ramón Cid. Vicente reapareció en mayo de 2025 y volvió a completar un heptatlón, algo que no conseguía desde los Juegos de Tokio. Las lesiones, sin embargo, continuaron pasando factura: edemas óseos, problemas articulares y meses enteros en los que entrenar sin dolor ya era una pequeña victoria.
Su historia había comenzado de una manera bastante menos dramática. A los once años su madre y su tía le dijeron que iban al cine y la llevaron engañada a una pista de atletismo. María pensaba que aquel deporte consistía únicamente en correr y le parecía aburridísimo. Descubrió los saltos, las vallas y los lanzamientos y decidió que no quería escoger. Quería hacerlo todo. Hija de padre cubano y madre con raíces en Huélamo, Cuenca, acabó convertida en campeona mundial sub-18, campeona europea sub-18 y sub-20 y coleccionista de récords nacionales.
En Birmingham completó las siete pruebas sin vendajes ni dolores importantes. Corrió los 100 metros vallas en 13.38, saltó 1,77 en altura y 6,42 en longitud, firmó 23.71 en los 200 y se vació en los 800 con 2:14.81, el esfuerzo final que convirtió la suma en récord. Apenas había preparado la combinada durante siete semanas y venía de proclamarse campeona de España con 6.174 puntos.
María Vicente tiene todavía 25 años y mira hacia los Juegos de Los Ángeles 2028. Birmingham no le entregó una medalla, pero le devolvió algo que llevaba demasiado tiempo buscando: la posibilidad de volver a competir sin miedo a romperse. Y, de paso, le devolviósu inmensa sonrisa.