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Antonelli devuelve el honor a Italia 73 años después de su último campeón de la Fórmula 1

El italiano acaba tercero el Gran Premio de México y se convierte en el campeón del mundo más joven de la historia. Ganó Verstappen. Ridículo de Aston Martin y otra carrera de penitencia para Carlos Sainz

Andrea Kimi Antonelli, nuevo campeón del mundo de Fórmula 1

Andrea Kimi Antonelli, nuevo campeón del mundo de Fórmula 1RUDY CAREZZEVOLI

Fernando Montebueno
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Setenta y tres años. Eso ha tenido que esperar Italia para volver a tener un campeón del mundo de Fórmula 1. La última vez fue en 1953, cuando Alberto Ascari conquistó su segunda corona consecutiva al volante de un Ferrari. Desde entonces, el país que convirtió el automovilismo en una pasión nacional había visto desfilar generaciones enteras de pilotos sin recuperar el título.

Hasta que apareció Andrea Kimi Antonelli. Un muchacho de Bolonia que, con 20 años y 68 días, ha conseguido en México lo que parecía imposible: devolver a Italia a lo más alto y arrebatarle a Sebastian Vettel el récord de campeón más joven de la historia. El alemán tenía 23 años y 134 días cuando conquistó su primer Mundial, en 2010.

Italia, patria de Ferrari, ha necesitado un Mercedes para recuperar su corona. Ascari ganó con el Cavallino Rampante; Antonelli lo ha hecho con la escudería alemana de la estrella, que apostó por él cuando todavía era un niño.

Ascari había sido el último gran héroe italiano de la Fórmula 1. Murió en Monza en 1955, apenas dos años después de conquistar su segunda corona. Italia ha esperado 73 años para volver a celebrar un Mundial. Y el piloto que ha terminado con la sequía todavía tiene veinte años, con un futuro que se augura esplendoroso.

Antonelli llegó a México con el Mundial prácticamente en el bolsillo: le bastaba con terminar noveno para hacer historia, aunque incluso podía proclamarse campeón sin puntuar si Russell y Hamilton no conseguían la victoria. Y los dos desterraron sus opciones en la primera vuelta: el primero por un error propio, el segundo crucificado por su compañero Leclerc. 

Haciendo gala de esa capacidad mental que ha exhibido esta temporada, hizo lo que tenía que hacer: no se metió en ninguna pelea salvo para meterle una lijada a Leclerc sensacional y simplemente dejó que la carrera terminase, dada la superioridad de su Flecha Plateada. Ni siquiera la bandera roja provocada por el accidente de Valteri Bottas en la vuelta 46 cambió el guión. Acabó tercero, en el podio, más que suficiente para dar inicio a su lanzamiento al estrellato. Lo celebró llorando: las cosas de ser aún un niño. Rapidísimo, pero un niño.

La carrera la ganó Verstappen, que ahora que vuelve a tener monoplaza a su altura vuelve a someter a la categoría, y los españoles, ay, otra vez tuvieron que soportar las limitaciones de sus paquetes. Alonso abandonó nada más comenzar la carrera, igual que su compañero en Aston Martin Lance Stroll, por problemas en las presiones del motor. Honda sigue acumulando desastres y Aston Martin, ridículos. Y Sainz, con el cascajo que le ha salido a Williams esta temporada, navegó en la zona trasera toda la carrera sin posibilidades de competir con nadie. Al menos dejó a Hulkenberg y Checo Pérez por detrás. Ya queda menos para que esta infame temporada para ellos termine.

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