caso begoña gómez
La crisis estalla en el caso Begoña Gómez: el abogado de Manos Limpias huye por la “deriva política” de la denuncia
La investigación contra Begoña Gómez sufre un terremoto interno: el letrado que representaba a Manos Limpias abandona el procedimiento y denuncia que el caso ha dejado de ser jurídico para convertirse en un arma política y mediática.

Periodistas de diferentes medios de comunicación esperan ante los Juzgados de Plaza de Castilla
La causa que investiga a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, ha vivido este fin de semana un giro inesperado. Carlos Perales Rey, abogado del despacho Preico Jurídicos, ha presentado su renuncia formal vía burofax a representar a Manos Limpias en el procedimiento que se sigue en el Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid. El motivo: la deriva del caso hacia un terreno “incompatible” con el ejercicio profesional de la abogacía.
Según el escrito remitido por el letrado y al que ha tenido acceso Europa Press, el encargo inicial —“estrictamente técnico”— ha ido mutando hasta convertirse en un asunto donde las decisiones estratégicas responden más a la oportunidad política y al impacto mediático que a criterios jurídicos. Una afirmación que, por sí sola, revela la profundidad del desencuentro entre Manos Limpias y quien hasta hoy ha llevado su representación en el litigio.
Una causa nacida en la esfera judicial… y trasladada al campo de batalla político
La investigación contra Begoña Gómez se abrió en abril tras la denuncia de Manos Limpias, en la que se le acusaba de aprovechar su condición de esposa del presidente para favorecer a empresarios como el investigado Juan Carlos Barrabés. Desde entonces, el procedimiento se ha convertido en uno de los frentes más sensibles para La Moncloa y un arma arrojadiza en el debate público.
Pero para Preico Jurídicos, esa evolución supone un punto de no retorno. En su renuncia, el despacho sostiene que el caso ha pasado de ser una cuestión jurídica a un escenario en el que los tiempos y mensajes parecen diseñarse para la repercusión pública, un marco al que Perales rechaza someterse: “La abogacía no puede ser confundida con el activismo político ni con la estrategia de comunicación”.
Independencia profesional “comprometida”
El abogado asegura que mantener la defensa en estas condiciones implicaría quebrantar la deontología profesional. A su juicio, la utilización del procedimiento judicial como herramienta de fines extrajurídicos erosiona la confianza en la función técnica del abogado y pone en riesgo su independencia.
Perales insiste en que su renuncia no es un reproche a los “fines legítimos” de la asociación, pero sí una consecuencia directa de una “incompatibilidad sobrevenida” entre la dirección que ha tomado el asunto y la filosofía del despacho.
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Un movimiento con consecuencias
La salida del abogado añade más incertidumbre a una causa ya cargada de tensión política. Supone también un revés para Manos Limpias, que deberá buscar nueva representación para continuar con la acusación que abrió la vía judicial contra la esposa del presidente.
Mientras tanto, el proceso sigue su curso en el juzgado madrileño, aunque con un mensaje nítido por parte de quien hasta ahora ejercía la defensa técnica: el caso Gómez ha dejado de ser solo jurídico para convertirse en un campo de batalla político. Y algunos profesionales, simplemente, no están dispuestos a jugar ese partido.