España, la anomalía presupuestaria de Europa

(Foto de ARCHIVO) (I-D) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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La última vez que el Gobierno de España presentó los presupuestos fue allá por 2022, ya han pasado más de 3 años. Y eso que no hablamos de aprobarlos, hablamos de tan sólo presentarlos. La no presentación de los presupuestos está relacionada con la minoría absoluta con la que gobierna Sánchez, empeñado en gobernar, pese a haber perdido las elecciones, y resistir en Moncloa con unos apoyos menguantes.

La obligatoriedad de presentación de los presupuestos la marca la propia Constitución en su artículo 134.3 donde dice: “El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior.” La Constitución lo marca como un deber y Sánchez lo entiende como una sugerencia.

Desde la llegada a la democracia a España hemos estado 6 ejercicios completos sin presupuestos. La primera vez fue en 1996, con Felipe González como Presidente, lo que conllevó, como es obvio, disolver las cortes y la convocatoria de elecciones. Desde entonces y hasta que llegó Sánchez a Moncloa siempre se habían aprobado presupuestos aunque fuera durante el ejercicio en curso.

 Sin embargo con Sánchez de Presidente ya llevamos 5 años con presupuestos prorrogados (2019, 2020, 2024, 2025 y 2026). Sánchez lleva más tiempo gobernando sin presupuestos que con presupuestos y esto no es normal, ni en España ni en ningún lugar del mundo.

Desde que Sánchez llegó a Moncloa ha gobernado 1.041 días con presupuestos aprobados frente a los 1.805 días con presupuestos prorrogados (el 63,4% de su mandato). No hay ningún líder mundial que haya gobernado sin presupuestos tanto tiempo, otro récord de nuestro presidente.

Cristina Herrero, la última presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) lamentó en octubre que “España sea el único país de la Unión Europea que no presentó ante Bruselas el Plan presupuestario del año 2025”. El único.

Algunos países europeos, como Francia, han tenido bloqueos políticos y han recurrido a leyes especiales o medidas provisionales, pero cuentan con marcos de financiación aprobados para 2026 aunque sea de forma extraordinaria. En España en 2026 contamos con unos presupuestos prorrogados desde la legislatura anterior.

Lo que está ocurriendo en España con Sánchez no tiene precedentes ni en España ni en Europa y eso nos obliga a repensar las normas que nos dimos en su momento porque nadie creyó que ocurriera lo que está ocurriendo.

Esta misma semana la ministra de Hacienda y candidata a presidenta de la Junta de Andalucía a tiempo parcial, anunciaba en RTVE que los presupuestos de 2026 se retrasarán. Tampoco hay que ser Sherlock Holmes para saber que ya llevan 6 meses de retraso respecto a lo que marca la Constitución por lo tanto la ministra habla del retraso del retraso. 

La razón ahora es la guerra de Irán, obviando que la presentación de los presupuestos ya llevaba un retraso de 6 meses antes de que empezara la guerra. Toda excusa es buena para no cumplir con su obligación.

Fue Séneca el que, en sus Cartas a Lucilio, escribió aquello de “Cuando un hombre no sabe hacia dónde navega, ningún viento le es favorable” y se aplica a la perfección al cambios de opinión de Sánchez, siempre con más excusas que soluciones.

Pero es que presentar presupuestos a estas alturas sería poner blanco sobre negro las modificaciones presupuestarias que lleva años haciendo Sánchez con, por ejemplo, el presupuesto de defensa y eso a sus socios no les iba a gustar. Sería poner blanco sobre negro que las promesas a ERC y Junts no las puede dar. Sería, en definitiva, afrontar la realidad de sus mentiras y eso el presidente no está dispuestos a hacerlo.

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Sin presupuestos no se puede gobernar, se puede resistir, pero no gobernar.