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quizá con que no las tomen aquellos que no deben se arreglaría el problema

64 países "clavan" con impuestos las bebidas azucaradas con la excusa sanitaria

Aunque no hay una definición estándar, son aquellas bebidas no alcohólicas que contienen cafeína, taurina, vitaminas y la combinación de otros ingredientes, que ofrecen al consumidor mejorar el rendimiento e incrementar la energía.

Una bebida bien fresquita con estos calores es una auténtica tentación y más, si está bien azucarada.

Una bebida bien fresquita con estos calores es una auténtica tentación y más, si está bien azucarada.

Israel García Juez
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64 países han aprobado impuestos sobre las bebidas azucaradas durante las últimas tres décadas como herramienta para combatir la diabetes tipo 2 y la obesidad. 

La medida alcanza ya a cerca de 3.500 millones de personas en todo el mundo, según una investigación internacional liderada por la Universidad Tufts.

El avance de las enfermedades relacionadas con la alimentación ha impulsado a numerosos gobiernos a adoptar medidas fiscales dirigidas a reducir el consumo de bebidas con alto contenido en azúcar. 

Un nuevo estudio publicado en la revista The Lancet Global Health concluye que la implantación de estos impuestos se ha acelerado de forma significativa desde 1990.

A todo el mundo le da por poner impuestos 

La investigación, liderada por la Facultad de Ciencias de la Nutrición y Políticas Gerald J. y Dorothy R. Friedman de la Universidad Tufts (EEUU), analizó datos de 183 países durante el periodo comprendido entre 1990 y 2024.

Los resultados muestran que 64 países han aprobado impuestos específicos sobre las bebidas azucaradas con objetivos sanitarios.

La expansión de los impuestos a las bebidas azucaradas se ha convertido en una de las principales estrategias fiscales para combatir enfermedades relacionadas con la alimentación

Entre las regiones con mayor implantación destacan los países del sur de Asia, donde el 50% ya cuenta con este tipo de gravámenes. Les siguen los países del sudeste y este asiático, con una tasa de adopción cercana al 48%.

Por el contrario, Europa central y oriental junto con Asia Central presentan los porcentajes más bajos, con apenas un 17% de los países aplicando esta política.

Diabetes y obesidad son las excusas perfectas de los Gobiernos 

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la adopción de estos gravámenes no está directamente relacionada con el nivel de consumo de bebidas azucaradas.

Según los investigadores, los factores que más influyen en la aprobación de estas medidas son las tasas de obesidad y diabetes tipo 2, que reflejan una mayor carga de enfermedad en la población.

Lizbeth Moreno, autora principal del trabajo, señala que las decisiones políticas parecen estar más vinculadas a los costes sanitarios derivados de estas patologías que al propio consumo de refrescos o bebidas con azúcar.

Los países con mayores tasas de obesidad y diabetes son más propensos a implantar impuestos sobre bebidas azucaradas, independientemente de sus niveles de consumo

Además, el estudio concluye que los países con sistemas sanitarios más desarrollados muestran una menor tendencia a adoptar este tipo de impuestos, incluso cuando cuentan con elevados niveles de riqueza económica.

La mayoría de los países gravan las bebidas azucaradas en función de su precio o volumen de venta. 

Sin embargo, solo una minoría vincula el impuesto directamente al contenido de azúcar, una fórmula que los investigadores consideran potencialmente más eficaz porque incentiva a las empresas a reformular sus productos.

No siempre los ingresos obtenidos se dedican al sector sanitario 

Pese a que estas medidas se justifican principalmente por motivos de salud pública, el estudio detecta que únicamente el 13% de los países destina la recaudación obtenida a financiar programas sanitarios.

Los investigadores consideran que esta circunstancia representa una oportunidad desaprovechada para reforzar los sistemas de salud y maximizar los beneficios de la medida.

Solo una pequeña parte de los países utiliza la recaudación obtenida para financiar programas de salud pública relacionados con la prevención de enfermedades

Los autores recuerdan que investigaciones previas estiman que el consumo de bebidas azucaradas provoca cada año alrededor de 2,2 millones de nuevos casos de diabetes y 1,2 millones de nuevos casos de enfermedades cardiovasculares en todo el mundo.

Dariush Mozaffarian, director del Instituto Food is Medicine de la Universidad Tufts, subraya que la evidencia científica respalda la efectividad de estos impuestos y que el nuevo estudio permite comprender mejor los factores que impulsan su adopción a escala global.

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