no encontrar casa genera una ansiedad y unos desarreglos que empiezan a ser alarmantes

La escasez de vivienda multiplica por dos los problemas de salud mental entre los jóvenes

El 42% de las personas de 25 a 34 años afectadas por el problema residencial percibe su salud mental como regular o mala.

Cada vez la vivienda se convierte en un sueño inalcanzable para gran mayoría de los jóvenes. EUROPA PRESS 19/5/2026EUROPA PRESS

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La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores que deterioran la salud mental de la juventud española. 

El encarecimiento del alquiler, las dificultades para emanciparse y la precariedad laboral están detrás de un malestar emocional cada vez más extendido.

El acceso a una vivienda digna se ha transformado en uno de los grandes desafíos para las personas jóvenes en España. 

El informe Habitar la incertidumbre: vivienda, juventud y malestar estructural, elaborado por el Consejo de la Juventud de España (CJE), Fad Juventud y Oxfam Intermón, alerta de que las dificultades residenciales están teniendo consecuencias directas sobre el bienestar psicológico de toda una generación.

Agrava el malestar juvenil 

El estudio revela que el 42% de las personas de entre 25 y 34 años afectadas por la crisis de la vivienda considera que su salud mental es regular o mala. 

La situación está relacionada con el sobreesfuerzo económico necesario para acceder a una vivienda y con las crecientes dificultades para desarrollar proyectos de vida independientes.

La presidenta del CJE, Andrea González Henry, ha advertido de que el problema va más allá de una cuestión económica y afecta directamente a la calidad de vida de la juventud.

El informe vincula el acceso a la vivienda con peores indicadores de bienestar emocional y mayores niveles de incertidumbre entre la población joven.

Según el documento, el alquiler se ha consolidado como la fórmula predominante de acceso a la vivienda entre los jóvenes. 

En 2025, el 50% de las personas jóvenes emancipadas residía en régimen de arrendamiento, reflejando un cambio estructural en el modelo residencial español.

Las personas jóvenes destinan de forma habitual entre el 40% y el 50% de sus ingresos al pago de la vivienda, muy por encima del umbral recomendado del 30%. 

La situación es aún más compleja para quienes viven solos, ya que el esfuerzo residencial supera desde hace años el 80% del salario.

Hay quien destina a vivienda el 80% de su salario con lo que no tiene dinero para nada más 

El informe destaca que la incidencia de mala salud mental entre quienes dedican más del 50% de sus ingresos a la vivienda duplica la registrada entre quienes destinan menos del 30%.

El sobreesfuerzo económico para pagar la vivienda se relaciona con un aumento significativo de los problemas psicológicos entre la juventud

Julia García, experta en desigualdades y juventud de Oxfam Intermón y coautora del informe, señala que la vivienda condiciona decisiones fundamentales como la emancipación, la estabilidad personal o la planificación de un proyecto de futuro.

Los autores del estudio subrayan que el problema no se limita a la vivienda. 

La inestabilidad laboral, los bajos salarios y la dificultad para ahorrar agravan la sensación de incertidumbre y afectan a la salud psicológica.

Entre las personas jóvenes que sufren carencia material severa, el 63,5% ha experimentado problemas psicológicos durante el último año. 

Entre quienes no presentan privaciones materiales, la cifra desciende hasta el 52,4%.

La investigación muestra además que quienes tienen más dificultades económicas registran peores indicadores en prácticamente todos los parámetros relacionados con el bienestar emocional.

El informe alerta de que las dificultades económicas pueden generar una dinámica de retroalimentación negativa. 

Las personas con menos recursos presentan peores niveles de salud mental, pero al mismo tiempo tienen más dificultades para acceder a atención psicológica especializada.

Entre las personas de 25 a 34 años que tuvieron que renunciar a apoyo psicológico por motivos económicos, la percepción de mala salud mental aumentó desde el 7% hasta el 19,3%.

Además, la carencia material también afecta a las relaciones sociales. El 39,8% de las personas jóvenes con carencia material severa afirma sufrir soledad no deseada de forma frecuente, frente al 19,6% de quienes no atraviesan dificultades económicas.

Reclaman medidas urgentes para resolver este problema 

CJE, Fad Juventud y Oxfam Intermón consideran necesario actuar simultáneamente sobre la salud mental y sobre las causas estructurales que generan este malestar.

Las organizaciones reclaman aumentar el parque de vivienda pública, combatir la especulación en el mercado del alquiler, ampliar becas y ayudas al estudio, aprobar el Estatuto del Becario y reformar el Ingreso Mínimo Vital para facilitar el acceso de las personas menores de 30 años.

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El informe concluye que la crisis habitacional ha dejado de ser únicamente un problema económico para convertirse en una cuestión que condiciona el bienestar emocional, las relaciones sociales y las expectativas de futuro de la juventud española.