recuerda que el 94% de los incendios los provocan las personas voluntaria o involuntariamente
El Instituto de Ingeniería pone el foco en las personas para la prevención de incendios forestales
Este organismo español reafirma la necesidad de conocer las causas socioeconómicas del territorio para combatir los incendios, en lugar de ceñirse únicamente a la gestión tradicional del monte.

Terreno quemado entre Valdemaqueda y Villamanta, a 28 de julio de 2026, en Madrid (España). Matias Chiofalo / Europa Press 28/7/2026
El Instituto de la Ingeniería de España (IIE) advierte de que los incendios forestales han dejado de ser un fenómeno circunscrito al monte para convertirse en una amenaza de alcance territorial, que afecta a núcleos de población, urbanizaciones, infraestructuras de transporte, líneas eléctricas y explotaciones agroganaderas.
Esta transformación obliga a revisar el modelo tradicional de defensa contra incendios y a incorporar el análisis del territorio y de las personas que lo habitan como elemento central de la prevención.
Un problema agravado por el abandono rural
La superficie forestal española se ha más que duplicado desde los años 40 del siglo pasado, al pasar de 7 a 18 millones de hectáreas, hasta ocupar hoy el 56% del territorio nacional.
Este crecimiento no responde a una gestión activa sino, en gran medida, al abandono del medio rural: el éxodo demográfico, el envejecimiento de la población, la regresión de la ganadería extensiva y el fin del aprovechamiento tradicional de leñas y maderas han favorecido la acumulación de combustible vegetal en el monte.
A este diagnóstico se suma la voz de Carlos del Álamo Jiménez, ingeniero de Montes, presidente del Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible (CIDES) y expresidente del IIE, quien apunta que el minifundio y “el desconocimiento de la titularidad forestal” en buena parte del territorio dificultan una gestión adecuada de un monte fragmentado en un número muy elevado de parcelas.
Las personas son los principales causantes de los incendios
El Instituto subraya un dato que considera clave para orientar cualquier política de prevención: el 94% de los incendios forestales en España están provocados por personas, ya sea por negligencia o de forma intencionada.
En palabras de del Álamo, “el monte no arde solo”, por lo que conviene evitar la tentación de atribuir los incendios únicamente al estado de la vegetación, a las altas temperaturas o a la sequía.
Conocer las características demográficas, sociológicas y económicas de cada territorio, así como las tensiones y conflictos que puedan existir en él, resulta imprescindible para orientar tanto la prevención como la investigación policial de las causas de los incendios.
El IIE plantea la elaboración de un mapa territorial de riesgo socioeconómico de incendios forestales que permita identificar los factores que más influyen en su aparición, más allá del estado físico del monte. La prioridad debe ser actuar sobre las personas y sus intereses, en particular sobre los propietarios forestales, un colectivo que en España supera los cuatro millones de personas y que, según el ingeniero, constituye “la fuerza de actuación clave en la lucha contra los incendios forestales”.
Para proteger el monte hay que ponerlo en valor
Desde el Instituto de la Ingeniería de España se defiende también la necesidad de recuperar el valor económico del monte como vía de prevención: impulsar la biomasa para energía renovable, la madera, la resina, los hongos, la caza y la valoración de los servicios ambientales, de modo que generen ingresos para los propietarios o recursos para financiar el cuidado de los montes. A ello se suma la necesidad de fomentar entre las nuevas generaciones una cultura forestal basada en criterios técnicos, alejada de tópicos.
El Instituto de la Ingeniería de España concluye que España no eliminará los incendios forestales, pero insiste en que la respuesta debe apoyarse en el conocimiento real de sus causas y en la evaluación del riesgo territorial.