ERA EL EJEMPLO CLARO DEL GOBIERNO DE LOS MEJORES A SU NOBLEZA SE UNÍA UN FUERTE PREPARACIÓN TÉCNICA
Una semblanza de Don Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós
Desde mis primeros pasos como periodista económico siempre conté con su respaldo, apoyo y orientación y todo ello marcado siempre por un profundo sentido del humor.

Pocos saben que la única planta que fabricaba Mercedes fuera de Alemania era la de Vitoria gracias a Don Carlos. Aquí le vemos a su izquierda con el presidente de Mercedes Mundial y su sucesor en España. Foto- Daniel Santamaría
No soy capaz de recordar cuando conocí a Carlos Espinosa de los Monteros en el ámbito profesional.
Para mí, siempre fue el padre de Iván pues éramos amigos de juventud, con secretos de esos que no se pueden contar nunca, y no como otros compañeros que destacaban la faceta del hijo político por encima de la trayectoria de un padre que lo fue casi todo.
De hecho, Iván habla perfectamente inglés pues cuando chico su padre estaba destinado en Chicago como asesor comercial de la embajada española y allí se encontraba toda la familia.
Mi introducción a Don Carlos fue precedida como tantas veces me ha pasado con un: tu padre es un buen periodista y un tío cojonudo.
A finales de los 90 él ya presidía Mercedes Benz España, era miembro del Consejo de Administración de Mercedes Mundial y responsable de que la única planta de la firma de la estrella que fabricaba coches Mercedes estuviera en España pues todas las demás se ubicaban en suelo germano. Resultado, 50.000 empleos directos creados aquí por su mediación directa.

La Fundación Rafael del Pino acoge el diálogo "Liderazgo y reputación de España en un mundo lleno de incertidumbre". COn JM García-Margallo, C. Espinosa de los monteros, José Luis Bonet y Vicente Montes. FOTO- Daniel Santamaría
De hecho, mi intrepidez de reportero me llevó a que le preguntara a él datos sobre los trágicos accidentes de Lady Di en un Mercedes o el de Rociito y Fidel Albiac, su sentencia fue clara; todo el que lleva puesto el cinturón en uno de nuestros coches se salva y si no fueran en un Mercedes se habrían matado. Defendiendo fervientemente la que era entonces la marca favorita de los toreros.
No me equivoco si afirmo que fue la persona que ha estado presente en más consejos de administración al mismo tiempo en nuestro país de empresas tan relevantes como Acciona, González-Byass, Inditex. También presidió el Círculo de Empresarios, el think tank liberal más importante de nuestro país que le permitía una relación más estrecha con los periodistas pues formado en la escuela americana era muy consciente de la fundamental labor de los medios y de cómo los directivos empresariales deben informarles y orientarles para el mejor desempeño de su labor. Puso orden en la familia González Gordon para que la sangre no llegara al río en la bodega jerezana, le dijo a Amancio Ortega que no podía presidir Inditex pues el gallego requería la presencia física en Arteixo y su familia y nietos le impedían abandonar la capital y consiguió domar a la fiera de Felipe González cuando presidió Iberia en un momento especialmente trágico de la compañía por los múltiples accidentes a los que se tuvo que enfrentar. Usted con ese apellido y yo no podemos ser nunca amigos le dijo el sevillano pues al final pudieron convivir pacíficamente.
A pesar de ser noble de más de 8 apellidos sólo descubrías su título por la corona que llevaba bordada en sus camisas de oficina pues su trato campechano te hacía sentir siempre muy cómodo a su lado. Gran disfrutón no rechazaba nunca ni una buena comida, ni una corrida de toros, ni una montería ni nada que pudiera compartir con los amigos.
La última vez que coincidimos cazando fue en El Hoyo de Ángel Riva en la que uno de sus yernos, Pepe Navascués, me confesaba que era una gozada ir con su suegro pues ya no tiraba y te invitaban en todos los sitios.
Cuando yo era el adjunto a la dirección del diario Negocio le ofrecí ser director por un día. Una exitosa fórmula que consistía en que una persona de relevancia empresarial dirigiese el periódico durante una jornada y nos aportara su expertize.
No lo dudó un instante y de hecho, ya me había llamado en varias ocasiones pues quería incrementar su participación en los medios como consejero editorial. Fue un día glorioso cargado de humor y socarronería que nos permitió estrechar más nuestros lazos.
Volví a coincidir con él cuando le nombraron alto representante de la Marca España. Una secretaría de Estado para promocionar nuestro país que carecía de presupuesto y por tanto se dedicaba a sablear a sus amigos ricos para que apoyaran su proyectos y él a cambio les regalaba una corbata con la bandera de España. En algunos cosas fueron las corbatas más caras del mundo.
En su última etapa me lo encontraba paseando por el Barrio de Salamanca acompañando a su mujer o comiendo roscón en la casa del anticuario Ariel Domenech.
Su pregunta era recurrente; ¿ves a Iván? ¿Qué te dicen sobre mi hijo? Me llenaba de ternura pues sabía que esa era la misma pregunta que formulaba mi padre sobre mí en otros foros. No hacía falta que me dijera lo que pretendía, que cuidara de su hijo y que de una forma mona le recetara, de vez en cuando, una ración de espabilina pues a veces a Iván le hace falta un estímulo exterior para tomar según qué decisiones.
Mi querido director, se despide de ti este simple reportero relleno de crema que tanto aprendió de ti, soñando que ojalá todos los directivos españoles fueran como tú y sabiendo que estás en un lugar mujer y tu querida esposa sigue cuidada por el resto de tu familia.

El white collar era un clásico en su vestimenta formal pero también en la informal. FOTO- Daniel Santamaría.