| 09 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Carolina Darias, ministra de Sanidad
Carolina Darias, ministra de Sanidad

¿Pero hay alguien en Sanidad de guardia para atender la nueva ola de COVID?

Carolina Darias no puede emitir mensajes confusos ni volver a dejar en manos de las Comunidades Autónomas la gestión de una ola menos grave pero digna de atención y gestión.

| ESdiario Editorial

 

El Ministerio de Sanidad no parece tener un discurso claro frente a la llamada séptima “ola silenciosa” de coronavirus, de la que no hay datos totales oficiales al haberse dejado de difundir a diario las cifras de infectados de menores de 60 años. Pero sí existen registros acumulados que avalan la preocupación: en 100 días se han contabilizado 1,2 millones de nuevos contagios, la mitad en mayores de esos 60 años.

También  se conoce el número de ingresos hospitalarios, por encima de los 11.000 casos, y el de fallecidos, con  5.570 desde el 1 de abril y una media diaria de 61;  lo que acerca a España a la situación del pasado mes de febrero, pero sin la concienciación social ni la pedagogía sanitaria de entonces.

 

La incidencia acumulada también da razones para la inquietud, al duplicarse tanto a siete como a catorce días: de 202,92 a 539,33 en el caso de la primera y de 459 a 996,25 en el de la segunda. Solo los ingresos en UCI se mantienen estables en torno al 5%.

En ese escenario, no se pueden emitir mensajes de duda ni poco claros, como ha hecho Carolina Darias al recomendar volver a usar mascarillas en espacios interiores o al anunciar, sin fecha ni tramos de edad, la posibilidad de implantar una cuarta dosis de la vacuna para todos los ciudadanos.

Las nuevas variantes de COVID, BA4 y BA5 derivadas de Ómicron, son más contagiosas pero menos graves, y parecen presentar síntomas distintos a otras modalidades, con especial intensidad en diarreas, dolor de garganta e incubación más corta, lo que unido al final del confinamiento de los positivos ayuda a extender los contagios.

Un mensaje claro

No es de recibo que Sanidad se limita a lanzar consejos genéricos o que vuelva a ceder el liderazgo a las Comunidades, que en los casos de Madrid, Cataluña o Asturias ya apuestan por el uso frecuente de las mascarillas.

Esa indiferencia, señalada ya por la Sociedad Española de Epidemiología, puede obedecer al fallo evidente de haber “gripalizado” la pandemia antes de tiempo, probablemente. Y al retraso de dos meses en implantar en España, tímidamente, el medicamento oral de Pfizer que puede sustituir a la vacuna. En todo caso, urge un discurso claro del Ministerio de Sanidad, ya muy cuestionado desde el inicio de la pandemia en 2020: no pueden repetirse de nuevo los fallos de entonces.