16 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez

España se confina otra vez por la escandalosa falta de vacunas, no por el virus

Seguramente no queda más remedio para imponer los confinamientos perimetrales en Semana Santa, pero nada de ello sería necesario si la vacunación fuera ya más avanzada.

| ESdiario Editorial

 

La Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad se ha adelantado al Comité Interterritorial y ha decidido el cierre perimetral de todas las Comunidades Autónomas en Semana Santa, el establecimiento de un toque de queda general de 22h a 6h y la limitación de las reuniones a grupos de cuatro personas.

Con mucho peores datos, Sanidad no tomó la decisión de cerrar España hace solo dos meses. ¿Por qué ahora sí? La única explicación es que, entonces, se hubiera enfriado la designación de Salvador Illa como candidato en Cataluña, tal y como vino a sugerir con razón la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

 

Pero más allá de lo adecuado de las medidas, desde un punto de vista sanitario, esta decisión demuestra que, cuando quiere, el Ministerio de Sanidad tiene el mando que ha ido rechazando desde el pasado verano: no ha querido esperar al Consejo Interterritorial del próximo miércoles, como estaba previsto, y ha impuesto unas medidas generales para toda España.

Aunque el consenso haya sido casi absoluto, con matices solo de la Comunidad de Madrid de Canarias, se demuestra ahora que el Mando Único nunca ha dejado de estar en Sanidad, aunque haya preferido no ejercerlo y comportarse como observador de la gestión autonómica, con la única excepción de la campaña de vacunas hoy sumida en una impresentable mezcla de confusión y retrasos, pero presentada por Pedro Sánchez en persona hace dos meses.

Los confinamientos autonómicos son necesarios, pero porque un año después seguimos sin vacunas

También se demuestra que la falta de liderazgo de Sanidad las pasadas Navidades fue determinante en la ausencia de un criterio sanitario único para todas las regiones y facilitó la extensión de la tercera ola, muy grave en contagios y mortalidad. Si ahora ha intervenido, ¿por qué no lo hizo en diciembre? Las Elecciones Catalanas parecen, de nuevo, única respuesta.

Tampoco hay que olvidar que la necesidad de implantar medidas duras para la economía, y en especial para el sector turístico, está impulsada por el lento ritmo de vacunación y la galopante falta de explicaciones del Gobierno sobre sus causas y los plazos.

Sin vacunas

Un año después de que se declarara el estado de alarma en España, resulta deprimente constatar que la única defensa eficaz contra el coronavirus sigue siendo la autoprotección, a un enorme precio económico y social, ante el fracaso evidente de una inmunización que, fuera de Europa, es ya muy intensa.

Seguramente haya que entender y aceptar los confinamientos autonómicos, letales para el turismo y la economía en general, pero ninguno sería necesario si, simplemente, las vacunas no estuvieran llegando con cuentagotas, de manera caótica y con una opacidad escandalosa.