05 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía M. Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Vanidad
Carolina Darias

Ya está bien con las vacunas: Europa y España van de desastre en desastre

A la falta de vacunas y los galopantes retrasos, se le suma la bochornosa gestión del caso de AstraZeneca y la falta de criterio con Sputnik. Ha llegado la hora de decir basta.

| ESdiario Editorial

 

Solo unas horas después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) avalara con tibieza el uso de la vacuna de AstraZeneca, pese a reconocer posibles efectos secundarios en forma de trombos, el Gobierno de España decidió suspender su administración en menores de 60 años y, poco después, limitarla para la franja de 60 a 69 años.

Para empezar, la decisión deja en el limbo a los dos millones de personas que han recibido la primera dosis, básicamente empleados públicos de menos de 55 años y algunos de menos de 65 incluidos en las dos últimas semanas cuando Sanidad amplió hasta esa edad.

Y para rematar el despropósito, el departamento de Carolina Darias no ha decidido si les completará la pauta, les dejará solo con la primera o les administrará otra marca alternativa para concluir el tratamiento: todo dependerá, al parecer, de otra reunión del Consejo Interterritorial, utilizado más más repartir responsabilidades que para adoptar decisiones sensatas y rápidas.

La gestión europea y española de las vacunas es un desastre, y el episodio de AstraZeneca lo remata

La suspensión de AstraZeneca, total, parcial, temporal o incluso definitiva;  es más política que científica, y más nacional que europea: Bruselas ha instado a los 27 a tomar medidas conjuntas para evitar la confusión de la ciudadanía, ya extrema. Y la EMA ha avalado la vacuna, considerando que los beneficios demostrados son infinitamente superiores a los posibles efectos secundarios. 

Entre Europa y el Reino Unido se han detectado 62 casos de trombosis en senos venosos cerebrales y 22 de trombosis de venas esplácnicas, de los que 18 fallecieron, en más de 25 millones de personas vacunadas en el continente y otros 9 en las islas británicas: la probabilidad es estadísticamente inapreciable, pero el miedo generado es real y masivo y por supuesto cuenta.

 

La decisión del Gobierno, barnizada con el respaldo del Comité Interterritorial y adelantada unilateralmente por Castilla y León, produce un inevitable temor en los posibles receptores: ya nadie se va a poner esa vacuna con la tranquilidad exigible y pueden sucederse los casos de rechazo voluntario a cualquier edad.

La confusión generada por el propio Ejecutivo, que este mismo lunes incluso llegó a sugerir que AstraZeneca se aplicaría también a los mayores de 65, es inaceptable. Y pone de nuevo en entredicho el calendario de vacunación presentado de por Pedro Sánchez hace dos días: entre los retrasos de Pfizer o Moderna; las dudas de Oxford, las limitaciones de Janssen y el veto actual a Sputnik, parece muy difícil cumplir, una vez más, las previsiones. En un asunto a vida o muerte.