| 28 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Santiago Abascal
Santiago Abascal

¿Qué hace VOX?

El respaldo al "decretazo" de Pedro Sánchez para manejar a su antojo los Fondos Europeos resulta incomprensible y regala al Gobierno la capacidad de derrochar sin control.

| ESdiario Editorial

 

El Gobierno ha logrado aprobar su decreto para gestionar desde Moncloa los Fondos Europeos que, en síntesis, le permitirá a Pedro Sánchez disponer de hasta 150.000 millones de euros a su antojo, al menos hasta que los exigentes exámenes semestrales de la Unión verifiquen el correcto destino de un dinero que ni es tanto ni es desde luego gratis: la mitad será un préstamos y, de la otra mitad de subvención, un 50% deberá ponerlo España en los Presupuestos europeos.

El visto bueno a ese mecanismo de gasto, tan alejado del de otros países que lo han encauzado a través de una autoridad independiente y de un órgano de expertos, no hubiera sido posible sin la abstención de VOX, incomprensible desde cualquier punto de vista.

La justificación ofrecida por el partido de Abascal es, simplemente, inverosímil: no es cierto que de su actitud, presentada como un acto de lealtad hacia los ciudadanos, dependiera la llegada inminente de los fondos a España. Ni eso depende del Congreso ni estaba en juego por esta votación, limitada al mecanismo de gestión del maná europeo y no a la viabilidad del mismo.

 

España recibirá su cuota de rescate con o sin decreto, pero ahora lo hará sin el control imprescindible, con la transparencia bajo mínimos y con la firme sospecha de que el clientelismo, la ineficacia y el capricho político se impondrán a la exigible profesionalidad, el criterio técnico y la utilidad de unos recursos que engordarán la deuda e hipotecarán aún más a las futuras generaciones.

Los Fondos Europeos no estaban en juego. Lo que ha hecho VOX es ayudar a Sánchez a que los gaste como quiera y sin control

Lo que VOX ha hecho, en fin, es extender un cheque en blanco a un Gobierno cuya gestión económica, por razones externas pero también por políticas propias, está marcada por el dislate, el inmovilismo, la demagogia y la opacidad. Y ha avalado la duda sobre si dedicará el dinero a implantar las reformas necesarias y reducir el gasto público o, como parece probable, a engordar el despilfarro de la "industria política" en sí misma y a lanzar un Plan E más amplio e igual de contraproducente que el de Zapatero.

El fin del "cordón sanitario"

También quedan retratados el Gobierno y sus dos miembros, el PSOE y Podemos, que han aceptado de buen gusto el apoyo de un partido al que hasta ahora tildaban de "ultraderechista" y contra el que invitaban a establecer un deleznable "cordón sanitario". Ese mantra ya no podrá ser esgrimido en adelante.

Ni tampoco se podrán descalificar en el futuro los pactos del PP, VOX y Ciudadanos. Aunque conociéndose la soltura de Sánchez para hacer y decir lo uno y lo contrario, no hay que descartar que una vez recibido el favor, VOX vuelva a ser el "fascismo".