| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Carolina Darias
Carolina Darias

Una insensata ley de gestión sanitaria capaz de colapsar el sistema de salud

basada en intereses partidistas, la conocida como Ley Darias puede acabar por hundir la protección sanitaria justo cuando más necesaria es la colaboración público-privada para la ciudadanía.

| ESdiario Editorial

 

 

Admitida a trámite en el Congreso con el campanudo título de Ley de Equidad, Universalidad y Cohesión, nada de esos conceptos se plasma en el texto y el espíritu de esta nueva norma de gestión sanitaria lanzada por el Gobierno. Más bien se trata de una amenaza integral a la supervivencia del sistema nacional de salud en aras a un oportunismo ideológico y partidista que llega, por otra parte, en el peor momento posible.

Tras una pandemia que ha demostrado con toda su crudeza las limitaciones, agujeros y necesidades de ese sistema y con una lista de espera apabullante (700.000 pacientes aguardando una operación y cerca de 3 millones consultas de especialistas), el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha sacado de la manga esta nueva ley que debilita aún más este servicio esencial. Básicamente, la Ley Darias pretende erradicar todo rastro de colaboración pública-privada y de copagos, lo que según todos los especialistas equivale inevitablemente a colapsar todavía más el sistema.

 

Una gestión pública apoyada en los recursos privados es, con los números en una mano y la lista de prioridades de atención sanitaria en la otra, la manera más razonable y eficiente de administrar la salud pública.

Y no solo por las urgencias del presente, agravadas por la citada pandemia, sino también por las tensiones y exigencias a las que nos vamos a ver abocados en el futuro por causa del envejecimiento de nuestra población. No en vano, cerca del 80% del gasto sanitario ya va destinado en exclusiva a los ciudadanos de más de 60 años.

Así las cosas, solo el interés ideológico y partidista justifica una ley que solo puede calificarse de temeraria, a la vez que cínica. Porque con el apoyo a esta norma Sánchez atiende a las exigencias de sus socios de Gobierno de Unidas Podemos, pero al mismo tiempo arbitra excepciones como las negociadas con los aliados del independentismo catalán, territorio donde los conciertos privados están muy extendidos y sólidamente implantados.

La Ley Darias no da respuesta a nada de eso; solo a un interés sectario que puede acabar por dinamitar el sistema nacional de salud

Asegurarse el respaldo para la continuidad del Ejecutivo, por tanto, parece ser en el fondo el propósito de una norma que ni se sostiene por la presión de las cifras ni tampoco por el argumentario propagandístico.

Un caos absurdo

Y es que, como apunta certeramente la patronal de la sanidad privada, si de verdad se busca la equidad del sistema, asegúrese entonces que todos los españoles tengan la posibilidad de acceder a la misma cartera de servicios en todas las Comunidades Autónomas, que los plazos asistenciales resulten iguales en todas las regiones, que el equipamiento tecnológico no varíe de un territorio u otro o que los sueldos de los profesionales sean fijos en cualquier rincón del país.

Por supuesto, la Ley Darias no da respuesta a nada de eso; solo a un interés sectario que puede acabar por dinamitar el sistema nacional de salud. Esperemos que en el trámite parlamentario pueda corregirse para impedir tal desastre, fruto de la misma demagogia que carga en las residencias de mayores toda la responsabilidad pero luego le dedica escasos recursos económicos a los conciertos.