| 21 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez y Aragonés pasando "revista" a los mossos.
Sánchez y Aragonés pasando "revista" a los mossos.

Sánchez y Aragonés emprenden un diálogo a ninguna parte para resistir

ERC gana tiempo para rentabilizar la negociación bilateral con La Moncloa y a la vez marcar distancias con Junts. El PSOE se garantiza el apoyo de Esquerra a los Presupuestos Generales.

| Javier Ruiz de Vergara España

 

Pedro Sánchez ha desplegado este miércoles en la esperada primera reunión de la mesa bilateral 2.o la mayor de sus habilidades: resistir. Y es que el presidente del Gobierno ha regresado al Palau de la Generalitat con la misma parafernalia que cuando le recibió Quim Torra hace un año y medio, pero con el mismo dosier que Mariano Rajoy llevó en su día a Artur Mas y Carles Puigdemont: hablar de todo, inversiones millonarias incluidas, menos de referéndum y autodeterminación.

Después dos horas de cara a cara con Aragonés, el PSOE ha respirado tranquilo. Sobre todo los barones, los primeros que tendrán que pasar por las urnas en las autonómicas y municipales de 2022. Sánchez y su interlocutor han diseñado una negociación larga y sin plazos.

"Hemos constatado que seguimos manteniendo posiciones muy distintas y radicalmente alejadas, pero hemos coincidido en que la mesa de diálogo es la mejor forma", ha dicho, tras revelar que ha acordado con el president negociar "sin prisa, sin pausa y sin plazos". "Lo importante es avanzar sin poner fechas", han estado ambos de acuerdo.

De esta forma, PSOE y ERC matan dos pájaros de un tiro. El partido de Oriol Junqueras saca tiempo para rentabilizar la negociación bilateral con La Moncloa y a la vez marcar distancias con Junts como la fuerza independentista más útil.

Y Sánchez parece haberse garantizado también el apoyo de Esquerra a los Presupuestos Generales de 2022 que llegarán al Congreso en octubre y que garantizan la continuidad de la coalición progresista hasta el final de la legislatura en 2023.

En esta primera cita, ambas partes han constatado el enésimo choque de trenes entre Madrid y Barcelona. El presidente ha exhibido su control absoluto de los millonarios fondos europeos para instar a Aragonés a aceptar el camino posibilista de consesuar una nueva reforma del Estatut.

Y en su breve comparencia, el jefe del Govern ha insistido en su exigencia de "referéndum y amnistía" en lo que ha parecido más un gesto de cara a la galería que una reivindicación que vaya a marcar las próximas citas de los negociadores.

 

Sánchez y Aragonés hacen el "saludo covid" en la entrada al Palau de la Generalitat.

 

Con Félix Bolaños erigido en el nuevo ministro para Cataluña tras desplazar a un lado a Miquel Iceta, Sánchez y Aragonés han unido sus destinos en un pacto que no parece conducir a un destino concreto.

Pero horas antes de la cita de Barcelona, Gabriel Rufián ya se había encargado de recordar a la bancada socialista en el Congreso el panorama. Si la aventura oficializada este jueves en la Plaza de San Jaume sale mal, Esquerra amenaza con dejar a Sánchez solo ante el espejo de su precariedad parlamentaria.

 

Así que Pedro Sánchez ha ganado tiempo. Que es lo que más necesita a la vista de las encuestas. Y tras amarrar dos años de negociaciones, se ha ido a presidir la Ejecutiva del PSC y dar oxígeno a un Salvador Illa que puede ser el flotador de Aragonés si decide enseñar a los de Puigdemont la puerta de salida de la Generalitat. Los próximos Presupuestos de la Generalitat pondrán a prueba el estado de las cosas en Cataluña.

El comunicado oficial de Moncloa para hacer balance de la cita marca el terreno de los planes de Sánchez. "Esta Agenda para el Reencuentro es una invitación al diálogo y al acuerdo y supone una ampliación de horizontes, incorporando otras materias, como las infraestructuras, el crecimiento económico, la sanidad, los servicios sociales y el medio ambiente; y es un compromiso con la ciudadanía catalana, a la que el Gobierno de España escucha, consciente de la diversidad del país". La última baza para resistir.