17 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Grande-Marlaska en un mitin en Getafe.
Grande-Marlaska en un mitin en Getafe.

La investigación sobre las cartas con balas también apunta a un desequilibrado

Interior no tiene prisa, está estirando el tiempo y no garantiza que encuentre al autor en lo que queda de campaña... la Policía cree que están ante otro individuo con problemas mentales.

| L. Moro España

 

La Policía tiene sospechas cada vez mayores de que el remitente de las cartas con balas enviadas la semana pasada a Fernando Grande-Marlaska, Pablo Iglesias y María Gámez es otro desequilibrado mental. En la línea del esquizofrénico que envió una navaja a la ministra Reyes Maroto, aunque unas y otras no guarden aparente relación. No obstante no descartan ninguna otra hipótesis.

 

Ello supondría un nuevo misil en la línea argumental del PSOE, Unidas Podemos y Más Madrid, que han activado su "alerta antifascista" en esta segunda y definitiva parte de la campaña del 4 de mayo. En la que el líder morado ha cargado incluso contra el Rey al preguntarse "cómo es posible que no haya condenado la violencia fascista".

Oficialmente, desde el Ministerio del Interior apuntan a que la investigación sigue su curso, y ni siquiera confirman que las tres cartas fueran introducidas en un buzón de la Comunidad de Madrid a la vez en lugar de enviarse a través de una oficina de Correos. Que es, no obstante, lo poco que ha trascendido de la investigación. Eso y que no hay huellas ni ADN en las cartas, además escritas con una plantilla.

Pero, extraoficialmente, no hay prisa por resolver el caso, a medida de que cada paso apunta en dirección distinta a la motivación política y más en la de una persona con problemas mentales. Así mientras la izquierda puede seguir haciendo sonar la vuvuzela del fascismo en todos sus actos de campaña. 

La duda es si el Gobierno de Pedro Sánchez estirará el chicle lo suficiente como para llegar a las elecciones del próximo martes sin que la Policía haya detenido al culpable y se conozca su identidad y situación. 

Cuando en las redes sociales se viralizó con vídeo de un individuo disparando contra fotografías de Sánchez, Iglesias, Grande-Marlaska y también de Irene Montero y Pablo Echenique en una galería de tiro, la Guardia Civil identificó y detuvo al autor en cuestión de horas. Se trataba de un exmilitar malagueño que trabajaba como taxista.

Ocurrió en junio de 2020. En apenas 24 horas, la Abogacía del Estado denunció el caso ante la Fiscalía por un presunto delito de odio, la Policía abrió diligencias de oficio en paralelo y la investigación llevó al culpable.

En este caso, por contra, este miércoles se cumplen seis días desde la recepción de las cartas -tras un fallo en la seguridad de Correos- y aún no hay nada.