| 28 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez.

Sánchez vuelve a hiperventilar con su obsesiva guerra contra Ayuso

La autoinvitación de Bolaños a los actos del 2 de mayo muestra que el sanchismo no aprende y tropieza en la misma piedra una y otra vez.

| Antonio Martín Beaumont España

Pedro Sánchez está obsesionado con Madrid. Y, para ser precisos, con Isabel Díaz Ayuso.

Todo el staff monclovita ha buscado afinar zancadillas, obstáculos, choques, en el intento de contentar al presidente. Ningún enfrentamiento le sacia, pues su fijación roza lo psicológico.

Es verdad que el epicentro de la política nacional se dirime, en la mayoría de los casos, en la capital de España. Y, además, hablamos de la federación del secretario general del PSOE, que es reiteradamente humillada y cuyo margen de maniobra ha ido menguando desde su llegada a La Moncloa.

Pues bien, aunque nadie del entorno presidencial lo admita en público, ahora el sanchismo está para pocas alegrías y avista lo peor en las urnas.

No por casualidad, Sánchez reduce los mítines en la capital y gusta concentrarlos en bastiones aún bajo el mando de sus siglas, como Fuenlabrada o Leganés, ambas ciudades en el cinturón rojo del sur.

Hace tiempo que el memorial de agravios del Palacio de La Moncloa contra la Real Casa de Correos (sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid) llegó a un punto de no retorno. “¿Cómo no va ocuparnos lo que pase el 28-M si se ratifica que Ayuso nos arrasa?”, se preguntan en el PSOE-M, que se arriesga a mantener su triste tercer puesto en la Comunidad, tras Más Madrid.

¿Qué se les ocurre para intentar levantar cabeza? Ir a la guerra contra Ayuso. No tienen remilgos en reconocerlo.

¿Qué se les ocurre para intentar levantar cabeza? Ir a la guerra contra Ayuso. No tienen remilgos en reconocerlo.

Con tal de sacar algún rédito, a Sánchez le importan poco las consecuencias institucionales de sus pasos. Siempre se mueve convencido de estar legitimado para atropellar a quien sea necesario con el rodillo de su poder. Los encontronazos en el caso de Madrid sólo le han servido para zozobrar. Ha ido de mal en peor.

Pero Pedro Sánchez se empeña en engrandecer, aún más si cabe, la figura de Isabel Díaz Ayuso. Ha vuelto a suceder con el pulso desatado por el empeño de Félix Bolaños en autoinvitarse a los actos institucionales con motivo del 2 de mayo.

Lógicamente, la presencia del titular de la Presidencia ha sido leída por el Gobierno regional como una “provocación”, toda vez que ha sido el artífice de la autorización del delegado del Gobierno, Francisco Martín, tan cercano al ministro, de una marcha contra Ayuso en las cercanías de Sol.

Hacen falta pocos escrúpulos y mucha frivolidad para alentar una manifestación en plena festividad de la Comunidad de Madrid y a la vez requerir un sitio privilegiado para gozar del espectáculo. La obstinación de Sánchez ya resulta ridícula.

Hacen falta pocos escrúpulos y mucha frivolidad para alentar una manifestación en plena festividad de la Comunidad de Madrid y a la vez requerir un sitio privilegiado para gozar del espectáculo. La obstinación de Sánchez ya resulta ridícula.