27 de Julio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, en un acto en mayo
Pedro Sánchez, en un acto en mayo

Sánchez calibra una revolución con hasta once ministros en el alero

La crisis de Gobierno no será inminente pero sí será muy profunda y puede llegar a afectar, por razones bien distintas, a más de una decena de ministros.

| Javier Rodríguez España

 

Pedro Sánchez está a punto de dar un manotazo en su propia mesa del Consejo de Ministros para cambiar de caras, de ritmo y, tal vez, de objetivos. O al menos intentarlo, aunque el pesimismo se ha instalado en Moncloa y se duda de la posibilidad de remontar: la reunificación del centroderecha y el desgaste del PSOE perfilan un horizonte electoral adverso y difícil de invertir.

Pero lo intentará, y la reducción del Gobierno con la incorporación de caras nuevas es uno de los ases bajo la manga que no sacará, en todo caso, hasta justo antes del Congreso Federal del PSOE, previsto para mediados de octubre. Y siempre ya con los indultos concedidos.

El inusual comunicado de la Secretaría de Estado de Comunicación difundido en la medianoche del jueves ha elevado a categoría casi oficial lo que era un rumor insistente, curiosamente por el método de negarlo para en realidad confirmarlo, sin dar fechas.

 

Pero sí parece claro, según el entorno de Moncloa consultado por ESdiario, que no será durante el verano: se quemaría un cartucho con el que arrancar el próximo curso político, con el 70% de la población vacunada y hasta 27.000 millones de los Fondos Europeos ya enviados a España en el último trimestre del año.

Un cambio de ministros muy profundo

"Y llegar al Congreso Federal con ese bagaje y los cambios disipa además todo atisbo de crítica interna, que por primera vez sí preocupa un poco a Sánchez, sobre todo si Susana Díaz gana las Primarias andaluzas el 13 de junio", explican las mismas fuentes.

En ese contexto, señalar quiénes pueden marcharse y quiénes entrar es un ejercicio parecido a hacer una quiniela de pronósticos. Pero sí se puede decir algo: la remodelación decantará al Gobierno hacia el lado tecnocrático representado por Nadia Calviño o, por contra, al populista encarnado por  Irene Montero o Ione Belarra, por ejemplo.

Cuando haya remodelación, no será superficial: se espera un amplio cambio de caras de ministros

Lo que no ocurrirá es que sigan conviviendo ambas almas en una especie de empate eterno. "No es sostenible ya, y Bruselas no lo permite, que Calviño defienda la reforma laboral mientras Yolanda Díaz anuncia su anulación", sostienen.

Y lo mismo ocurre con las pensiones, el Salario Mínimo Interprofesional o las leyes relativas a la vivienda, objeto de posiciones enfrentadas entre los ministros más europeos y los más "caribeños", por ubicarlos en el espacio de la política populista original.

Los cambios más probables

Pese a todo, varios nombres aparecen en todos los pronósticos. Dos de Podemos, claramente: los ministros de Universidad y de Consumo, Manuel Castells y Alberto Garzón. Del primero no se tienen noticias, salvo una ley del sector que tiene en pie de guerra a los rectores y puede desbordar el vaso de la paciencia que se ha tenido con él.

Y del segundo, hay un poderoso indicio que apuntala su salida: Ione Belarra le quiere en Andalucía para las Elecciones Autonómicas que se celebrarán entre el verano de 2022 si VOX obliga a adelantarlas o un año después.

Garzón, riojano de nacimiento como su madre pero de padre y raíces malagueñas, va a tener el reto que tuvo Iglesias en Madrid: intentar frenar el deterioro de Unidas Podemos y frenar el avance de Adelante Andalucía, la plataforma de Teresa Rodríguez y Kichi González. ¿Se puede atender ese reto y seguir siendo ministro a la vez? Tal vez sí, pero la excusa para "sacrificarle" es la idónea.

 

Pero hay más nombres concernidos, entre los cuales no figuran de Ione Belarra ni Yolanda Díaz: la una porque es la líder nominal de Podemos y cesarla, como a Irene Montero, equivaldría a una ruptura de la coalición. Y de la segunda porque, pese a las tiranteces con el equipo económico del Gobierno, tiene buen cartel e incluso se sueña con incorporarla al PSOE si al final ella misma renuncia a ser la candidata a presidencia de Podemos. Algo que puede ocurrir.

Fernando Grande-Marlaska, cuya imagen pública está muy deteriorada y también entre los Cuerpos de Seguridad, es otro de los probables. Y Arancha González Laya, con su papelón con Marruecos, otra de las más señaladas. La gran sorpresa, no obstante, sería que abandonaran Nadia Calviño, José Luis Escrivá y hasta Luis Planas

Margarita Robles es toda una incógnita: su continuidad no sería una sorpresa; pero su salida sí sería explosiva. Y lo mismo cabe decir de María Jesús Montero, cuya "vía andaluza" dependerá mucho de lo que ocurra en las Primarias de allá.

Moncloa busca perfiles en la cultura y la economía y dentro del propio PSOE

Parece improbable, pero no está descartado. Y más por voluntad propia que por decisión de Sánchez: si el presidente no corta el debate entre su equipo económico y las improvisaciones de Podemos, la paciencia de Calviño tal vez se agotaría.

 

Finalmente, otros nombres aparecen en las cábalas, como comodines para dar entrada a nombres nuevos con mayor impacto mediático y un mejor perfil electoral: desde Pedro Duque hasta José Miguel Uribe o Reyes Maroto están a la espera de noticias. 

Pero tendrán que esperar con una única certeza: cuando la remodelación del Gobierno se produzca, y se producirá, no se limitará a meros retoques. Sánchez tiene el bisturí y quiere practicar cirugía mayor. Entre otras cosas, para incorporar perfiles nuevos que al parecer ya tiene claros: alguien relevante de la cultura y alguien muy potente del ámbito económico. Y no descarten algún ilustre nombre del PSOE, del de ahora... o del de siempre.