| 25 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Díaz, este martes en el Senado, ante la atenta mirada de Calviño.
Díaz, este martes en el Senado, ante la atenta mirada de Calviño.

Díaz derrota a Calviño con el visto bueno de Sánchez y dinamita la ley laboral

La minicumbre organizada por Moncloa se salda con victoria para Podemos y con una desautorización expresa del presidente a su jefa económica. Salvo una nueva pirueta en las próximas semanas.

| Miguel Blasco España

Yolanda Díaz 1; Nadia Calviño, 0. La minicumbre sobre la reforma laboral organizada este martes por Pedro Sánchez parece haberse saldado con victoria de Podemos sobre la vicepresidenta económica del Gobierno. Porque, de hacer caso al anuncio oficial de La Moncloa, sí habrá voladura total de la reforma laboral.

El Gobierno ha emitido un comunicado, tras la reunión Sánchez con sus vicepresidentas primera y segunda, en el que asegura que está "comprometido con la derogación de la reforma laboral en los términos del acuerdo de coalición y del Plan de Recuperación enviado por el Ejecutivo a la Comisión Europea. Esto significaría que el presidente ha aceptado desautorizar a Calviño y  "derogar" la reforma laboral de 2012 que ha exigido la vicepresidenta segunda.

Al menos así lo ve la cúpula morada, tal como ha presumido el portavoz nacional del partido, Pablo Fernández.

La Secretaría de Estado de Comunicación ha sido la encargada de desvelar, después de la reunión mantenida entre Sánchez , Calviño y Díaz, junto con los ministros de Educación, Pilar Alegría, de Hacienda, María Jesús Montero y de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá.

En este comunicado señala, además, que la reunión -que forma parte del funcionamiento establecido el pasado 27 de octubre para avanzar en la negociación con los agentes económicos y sociales- ha transcurrido "en un clima positivo y una actitud constructiva".

Tras el encuentro, el Gobierno ha emitido un comunicado con tres puntos. El primero de ellos recalca que "está comprometido con la derogación de la reforma laboral de 2012 en los términos que establece el acuerdo de coalición y el Plan de Recuperación enviado a la Comisión Europea".

 

Si se cumple la derogación anunciada este martes por Moncloa, Calvió habrá incumplido su palabra con la CEOE.

 

Precisamente la cuestión de la "derogación" o no de la reforma laboral de 2012 es lo que ha supuesto el caballo de batalla en el Ejecutivo de coalición, ya que la ministra de Trabajo ha defendido esta derogación, mientras que Nadia Calviño solo quería suprimir algunas de las cuestiones que la parte socialista del Gobierno consideraba más lesivas de la reforma, pero no toda la reforma.

De hecho, y aunque Sánchez proclamó que iba a derogar la reforma laboral en el cierre del 40 Congreso del PSOE, después ha evitado utilizar este término, así como el resto de miembros socialistas del Ejecutivo que también han esquivado utilizar esa palabra en sus intervenciones públicas.

El comunicado de Moncloa destaca, en este punto sobre la derogación de la reforma laboral que la "temporalidad y la precariedad" junto al desempleo son las principales anomalías del mercado laboral español y dicen estar "decididos a dejarlas atrás". Según el Ejecutivo "es imprescindible disponer de herramientas equilibradas en la negociación colectiva y al mismo tiempo, establecer condiciones claras para la subcontratación".

El papel de Bruselas

El comunicado de Moncloa precisa en su segundo punto que el Gobierno busca, a través del diálogo social, un acuerdo "con todas las partes justo y equilibrado" sobre la base del trabajo ya realizado con los agentes sociales hasta el momento.

"Esta voluntad -señala la nota- es la mejor garantía de obtener una reforma duradera dentro del acuerdo establecido con la Comisión Europea en el Componente 23 del Plan de Recuperación".

Precisamente, este componente 23 señala que el Gobierno de España se compromete a recuperar la ultraactividad -que un convenio no decaiga hasta que entra en vigor el siguiente-, que prevalezca el convenio sectorial sobre el de empresa y que se impida la externalización de servicios a través de la subcontratación.

A ello se añadió el compromiso de atajar la temporalidad, reducir el número de contratos y que el indefinido sea el primordial y causalizar la contratación temporal para combatir la temporalidad injustificada.

Finalmente, en el punto tercero, se expresa que el objetivo del Gobierno es "construir un nuevo modelo de relaciones laborales para el siglo XXI que acompañe el proceso de modernización de la economía gracias a los fondos europeos, a través del diálogo social".