Meloni no cede ante el ultimátum de Sánchez y desafía la amenaza del Gobierno sobre las fronteras con una respuesta clara
Desde Italia responden de manera rotunda al aviso del Ejecutivo español de posibles medidas "proporcionales" si no se levantan los controles a viajeros desde España en suelo italiano. Una medida puesta en marcha por lo sucedido en Ceuta y que ha abierto otro choque diplomático con el país transalpino.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.
Giorgia Meloni no está dispuesta a dar marcha atrás por las presiones de España. El Gobierno italiano ha respondido este viernes al Ejecutivo español dejando claro que mantendrá los controles sobre los viajeros procedentes de nuestro país y que la amenaza de adoptar medidas "proporcionales" si Roma no rectifica no va a cambiar sus planes.
La respuesta italiana ha llegado después de que el Gobierno español haya instado a Italia a poner fin a los controles fronterizos adoptados hace una semana como consecuencia de la crisis migratoria de Ceuta. Lejos de aceptar la exigencia, Roma ha elevado el tono. "No acepta ultimátums ni imposiciones extranjeras en materia de seguridad nacional y control de fronteras", ha advertido el Ejecutivo de Meloni en un comunicado oficial.
Italia, por tanto, mantiene su posición y vincula cualquier posible levantamiento de las restricciones a la evolución de la situación migratoria y a que desaparezcan los riesgos que, según sostiene, existen actualmente para su seguridad.
"No tenemos intención alguna de revisar la decisión de suspender la aplicación del Acuerdo de Schengen a los nacionales de terceros países que lleguen desde España, al menos hasta el 15 de agosto"
Y Roma va todavía más allá: la fecha del 15 de agosto no supone necesariamente el final de los controles. El Ejecutivo italiano ha dejado claro que estos podrían prolongarse mientras considere que persisten amenazas relacionadas con la inmigración irregular o el terrorismo.
Poco antes de la respuesta desde Italia, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido que "no hay ningún motivo" para que Italia mantenga los controles en sus fronteras aéreas y marítimas con España, afirmando que la crisis migratoria de Ceuta ya está "canalizada y reconducida" y que la mayoría de quienes entraron irregularmente han sido devueltos. Afirmaciones que todo hace indicar no convencen a los italianos.
Italia señala directamente a la nueva amenaza sobre Ceuta
La negativa de Meloni a atender la petición española está directamente relacionada con lo que pueda suceder nuevamente en Ceuta. Italia ha recordado que para el próximo 15 de agosto se espera una "nueva oleada" de migrantes en la ciudad autónoma, una circunstancia que utiliza para justificar que los controles continúen activos.
"Solo cuando haya certeza de que no existirán riesgos para la seguridad ni el terrorismo en Italia, de que no habrá una nueva oleada y de que no habrá migrantes irregulares dirigiéndose a territorio europeo, se revisará la decisión anterior", ha explicado el Ejecutivo italiano.
De esta manera, Roma condiciona cualquier rectificación a que la situación quede completamente estabilizada y no únicamente al paso de una determinada fecha. La decisión supone además una respuesta directa al aviso lanzado este viernes desde España. El Gobierno ha reclamado a Italia que rectifique y ha advertido de que, en caso contrario, adoptará medidas "proporcionales".
Meloni, sin embargo, no ha cedido ante esa advertencia y ha reivindicado la capacidad de Italia para tomar sus propias decisiones cuando considera que están en juego sus fronteras y su seguridad nacional.
Meloni mantiene el pulso pero rebaja la tensión con España
Pese a la contundencia de su respuesta, Roma ha tratado de separar este enfrentamiento concreto de las relaciones generales entre ambos países. El Gobierno italiano ha asegurado que los controles "no menoscaban la relación con un país amigo como España".
Además, ha recordado que este tipo de decisiones no son inéditas dentro de la Unión Europea. Italia ha señalado como ejemplo las medidas adoptadas anteriormente por su propio Gobierno respecto a Eslovenia, así como controles establecidos por otros Ejecutivos europeos respecto a Italia y España.
Meloni también ha dejado abierta la puerta a mantener un "diálogo constructivo" con Madrid, aunque ha establecido una condición clara: que desaparezcan las circunstancias que han llevado a Roma a adoptar estas medidas. Mientras eso no ocurra, Italia seguirá adelante con los controles.
El Ejecutivo italiano ha precisado, en cualquier caso, que sus autoridades fronterizas tratarán de garantizar la "máxima accesibilidad" a los ciudadanos españoles y del resto de la Unión Europea, que no se encuentran afectados por las restricciones aplicadas a nacionales de terceros países que llegan desde España.
La medida fue adoptada hace exactamente una semana, cuando el Gobierno de Meloni decidió suspender parcialmente la aplicación del espacio Schengen con España alegando motivos de "seguridad nacional" ante la crisis migratoria de Ceuta.
Desde entonces, las autoridades italianas están realizando controles aleatorios en puertos y aeropuertos a viajeros procedentes de España. Y, pese a la exigencia de Madrid y la amenaza de responder con medidas proporcionales, Meloni ha dejado claro que, por ahora, Italia no piensa levantar esos controles.
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Enrique Martínez Olmos